ALEJANDRO ORTEA
La obra de El Musel avanza para general contento. Ayer, los señores de las covachas dieron una «tournée» marítima a los medios comandada por un directivo portuario. No se atrevió a salir de excursión el bidirector de puerto y obra: tanta discreción y humildad asombran. O eso, o que no osa mezclarse con ciertos ambientes en donde se prevén indiscreciones. El orgulloso directivo obligado a comparecer anunció que el Puerto presentará la ampliación muselina en un próximo congreso internacional de ingeniería civil a celebrar uno de estos días en la escocesa Edimburgo: a lo mejor ahí sí se atreve este campeón a dar la cara: se supone que en un congreso caminero en la Gran Bretaña sólo hay sitio para presumir de la piedra movida y de las soluciones técnicas. A la vista del rol de viajeros a la brumosa Escocia, comprobaremos cuántos valientes tenemos en la nómina portuaria y, por ende, nos percataremos de en qué sentido se entienden por aquí las recomendaciones de continencia procedentes de Puertos del Estado. Con un poco de la suerte de algún concejal, igual nos da para unas risas.
Un concejal con suerte es, por ejemplo, aquel que, teniendo bajo su responsabilidad el arreglo del estadio futbolero de su pueblo, tiene el deber de iniciar la temporada sin haber finalizado las obras y acoger a los aficionados sin que las protestas por las obvias incomodidades se conviertan en un clamor insoportable. Si a pasar el trance ayuda que gane el equipo local y más si tales episodios se reparten al cincuenta por ciento con las derrotas a domicilio, miel sobre hojuelas. Enhorabuena sin restricciones para Santiago Martínez Argüelles por lo habido el pasado domingo.
En otras cosas, no tenemos tanta suerte en nuestro pueblo. Menos mal que aquí no somos de naturaleza predispuesta a las teorías conspirativas. El otro día enjaulan con éxito Carbayonia para lo de Fernando Alonso y sale a todo trapo en la tele con su alcalde en haiga de paseo con el campeón y nadie se pregunta por el coste. Y Brad Pitt en Avilés, para general envidia, y la radio se hace lenguas del acontecimiento. Pasó por donde el Adelantado el domingo Montserrat Domínguez que, desde la SER, es la actual titular de «A vivir que son dos días» y, claro, se habló mucho de la villa y su gran proyecto Niemeyer, pero también abundantemente de la fabada, la sidra o de los paisajes y otras cosas de Asturias.
Al presidente Álvarez Areces -porque los programas de radio, cuando se hacen viajeros, siempre tienen un momento para entrevistar al presidente autonómico de turno- le preguntaron por muchas cosas, entre otras cosas por su sucesión. Es curioso, a otros como Pujol, Ibarra, Fraga o Bono les empezaban a preguntar estas cosas cuando llevaban diecisiete o dieciocho años de pescante, pero aquí enseguida lo preguntamos todo; del interesado, se escuchó una sonrisilla y la habitual salida por la tangente de estos casos: «no toca», dijo, y a otra cosa, mariposa.