ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE
PSICÓLOGA
Autoridad viene del verbo augere, que quiere decir, ni más ni menos, «ayudar a crecer». Ya me dirán si no es significativo. Lo que pasa es que en este país esa palabra la equiparaban a autoritarismo. Por lo que se pasó al extremo contrario. El hecho de que los profesores reclamen la autoridad que nunca, jamás, se les debería haber hurtado no es que sea justo, es que es vital, es necesario para evitar la barbarie, la mala educación y la falta de respeto que tienen nuestros niños no sólo hacia ellos, sino hacia cualquiera, empezando por sus padres. Los sindicatos de profesores llevan años denunciándolo. Como es lógico, el diálogo es primordial, cuando se puede dialogar, pero si el que tienes frente a ti es un chico que te está atacando y luego sólo puedes echarle unos días a casa, y además su padre le defiende diciendo que le tienes manía, resulta verdaderamente frustrante, hasta conseguir que la depresión sea la primera causa de bajas laborales en los profesores. Existen una serie de medidas protectoras del menor delincuente en la escuela que resultan lesivas para el profesor y para los compañeros que no son como él? Pero eso y las miles de firmas de padres y profesores que habrán llegado al Defensor del Menor y a la fiscalía de menores para hacer de la escuela un lugar seguro parece que no hace demasiado efecto, al menos hasta ahora. Ni eso, ni que los niños violados por pederastas se los puedan encontrar por la calle y los cientos de miles de padres que llevamos años pidiendo y reclamando una nueva ley del Menor. Parece que no merece tanto la atención como que una madre hable del padre de su hija en un programa de televisión, porque eso sí es «lesivo» para esa niña (que evidentemente puede serlo), como si el hecho de decir públicamente que iban a investigar a su madre, que es una persona con poca cultura y además enferma, no la fuera a perjudicar. Y lo que es muchísimo peor: el Defensor del Menor en la cadena pública saltándose las normas éticas y deontológicas básicas por las que no puedes hablar de ningún tipo de instrucción dando el nombre de la persona que investigas? con la complacencia de la fiscalía de menores, todo el día hablando del tema en todas las cadenas, dando cifras de los cientos de cartas que habían llegando protestando por esa niña, ¿y las de las que protestan por los demás? ¿Es que para ellos no existe la ley de Protección de Datos? Es vergonzoso haber hecho público algo que es absolutamente privado y que por principios ningún adulto debería vulnerar, que es la intimidad del menor. Pero aquí, ya se sabe, sale el tema en los telediarios porque es mucho más importante que el hecho de que Europa nos haya dicho lo que ha dicho, que a la cola como siempre? En fin, ya se sabe: pan y circo.