JAVIER NEIRA
Siempre hay motivos para la esperanza, porque el ser humano y las colectividades que constituye tienden a mejor sin cesar. Por ejemplo, el próximo 13 de octubre Zapatero va a ser recibido en la Casa Blanca por Obama, exactamente 75 años después -para precisar 75 años y un día, que dicho así tiene su humor negro sobreañadido- de la voladura con dinamita de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo a cargo de agentes del movimiento golpista que lideraban Largo Caballero y otros dirigentes máximos del PSOE.
Es difícil encontrar mejor prueba histórica del avance del ser humano y de las agrupaciones políticas o de otro orden que constituye incesantemente. Aquella destrucción salvaje de un templo único en el mundo como símbolo no sólo de culto sino de libertad -porque la libertad y la cristiandad son únicas e indisociables- y este recibimiento amable en el templo laico de la libertad por excelencia, ya que en el 1600 Pennsylvania Avenue está el corazón de la gran patria global de la democracia y la libertad desde hace más de dos siglos, y para seguir, si Dios lo quiere, y que así sea, amén.
El orgullo tan hondamente herido durante todo el siglo XX nos impide a los europeos ver lo evidente. Mientras aquí teníamos todo tipo de dictadores -los peores y más sangrientos en la historia de la humanidad- homogéneamente distribuidos al otro lado del Atlántico, en la gran patria norteamericana vivían y siguen en un paraíso demoliberal ininterrumpido.
En ese horror que fue Europa las dictaduras fueron siniestramente equilibradas, así que había tanto de izquierdas como de derechas, como si se tratase de hacer la justicia más injusta imaginable. El terrible ciclo terminó. Los conservadores abominaron de cualquier dictador derechista, pero los progres siguen con algunos de sus mitos fundacionales.
Quiero decir, que ya que todo mejora y siempre existen razones para la esperanza, ¿cuándo el PSOE va a expulsar, siquiera simbólicamente, a Largo Caballero del partido?