JESÚS DEL CAMPO
Sí, sí, vale, en todas partes cuecen habas, pero qué quieren, a uno siempre le costó creérselo así por las buenas. Será un problema de de/formación nacional. Piensas que por ahí fuera -por algunos rincones de ahí fuera- la política se ejerce de otra forma. Y de pronto ves la luz de navajas bajo la luna parisina en el duelo que Sarkozy mantiene, también por lo judicial, con Dominique de Villepin. ¿Será que el refrán es cierto y que no estamos peor que el prójimo? Pobre consuelo.
Sarkozy le debe a Villepin algunos regalos envenenados, típicos de esos amores (políticos) que matan y mutan. Don Vito Corleone aconsejaba en «El Padrino» mantenerse más cerca de los enemigos que de los amigos. En política, visto lo visto, nunca está uno seguro de a quién conviene tener más cerca.
Sarkozy habría hablado en privado de colgar de un gancho de carnicero a quien le había querido meter en ciertos líos. En privado. Menos mal que no lo dijo en público. Esa gente con la que uno habla en privado y luego cuenta a la prensa lo que ha oído, ¿a cuál de las categorías del señor Corleone pertenece? En privado, hay que privarse de hablar. Al menos en París.
En España, donde la sutileza no es virtud y la supuesta franqueza es hermana siamesa de la brusquedad y, con frecuencia, coartada para el mal estilo, las cosas se ven venir. Es una suerte. Cuestión de perspectiva. En Inglaterra hay problemas de perspectiva también, o los habrá pronto, aunque de otra índole. Ha llegado la guerra de los tacones. Se ha aprobado una moción para que las mujeres no tengan que llevar zapatos de aguja por imposición de un supuesto código de vestimenta laboral. Los diseñadores de zapatos han montado en cólera (eso dice el periódico). Y ya puestos, David Hockney también protesta: quiere fumar en su café favorito de Yorkshire y la ley se lo prohíbe.
Dijo en su día el presidente Zapatero que dejar de fumar (no especificó qué) era de izquierdas. Zapatero, que en zapatos britanos no se ha metido, es ya un presidente con experiencia, lo que le otorga credibilidad y le salva de puyas, al menos de algunas. Hoy es Día de los Veteranos, dijeron en «Saturday Night Live», así que nadie en la Casa Blanca se verá afectado. En la Moncloa eso no pasa; ya hay veteranía. Pero «Saturday Night Live» no hay más que uno, aunque le salgan imitadores.
Y eso es un periódico, ¿no creen ustedes? La demostración diaria de que -santo cielo, otro refrán- nunca llueve a gusto de todos, y la puesta en marcha de planes para que toquemos a cuotas de lluvia más o menos equitativas. Eso sí, hasta octubre por lo menos, un poco de solín, por favor.