JAVIER MORÁN
Hay un par de heridas en cada ceja del Principado que llevan tiempo atrayendo los golpes del contrincante y también de los que no los son, esto es, de aquellos que no están situados en la oposición política pero sí en la preocupación por lo que le sobrevenga a esta región.
Primera lesión: la tenacidad del Ministerio de Fomento, con la docilidad pareja del Principado, para no ofrecer un calendario del AVE. En Madrid llevan años esquivando el asunto, pero cuando ello se volvió verdaderamente irresistible para Asturias fue cuando José Blanco firmó a comienzos de verano el «Pacto do Obradoiro» con el presidente gallego, Núñez Feijóo. La comparación resulta oprobiosa y detrás de ella sólo cabe conjeturar ya que la programación de obras para el Principado, especialmente en el corredor Lena-Gijón, les es totalmente desconocida a las autoridades ministeriales y al Adif, organismo este último que sufrirá recortes presupuestarios, según insinúan ya algunas informaciones.
La segunda lesión en la ceja sigue siendo la desviación presupuestaria de la ampliación de El Musel. Mariano Rajoy acaba de descolgarse con que va a urgir a la Fiscalía del Estado a que investigue el sobrecoste, cosa que resultará inútil salvo que Conde-Pumpido deseara poner en jaque a Puertos del Estado y a la Abogacía del Estado, que han sido el respaldo de las cuentas museleras, según el Principado. Por tanto, dicho camino no resulta practicable, con lo que los golpes en la herida proseguirán largamente. El Principado insiste en que ya ha dado en la Junta General cuenta de lo sucedido, pero todavía cabe que fuera más minuciosa. Hay algo en los suministros de las canteras que nos sigue inquietando, oportunismo del PP aparte.