TONI SILVA
El presidente Areces consigue atenuar el foco puesto sobre el debate de su jubilación aireando los primeros detalles de un enorme crédito que dice que el Principado va a pedir al Banco Europeo de Inversiones (un banco de naturaleza política, propiedad de la UE, que cobra intereses bajos y financia iniciativas de interés social) para sacar adelante un plan de inversiones 2009-2012 para Asturias. El Principado anuncia que va a pedir 100 millones (nada dice de su devolución -aunque los intereses sean bajos será una pasta- ni del mico que le deja a quien le suceda) y que los va a repartir por Asturias.
Al parecer serán dos créditos, uno para «iniciativas emblemáticas» por valor de 700 millones y otro para «obras de saneamiento y depuración de aguas», de 300 millones. Pienso que habría que alegrarse, ya que podría ser la oportunidad de que a Ribadesella, cuyo concejo está excluido del actual plan de saneamientos del Principado (lo excluyeron cuando aquí gobernaba el PP), pueda recibir fondos para habilitar los tan necesarios saneamientos rurales, inexistentes en toda la mitad oriental del concejo. No quiero incluir aquí la depuración de la cuenca del río San Miguel, que sigue depositando en la cueva de Tito Bustillo restos fecales, ya que el Principado ha anunciado varias veces -la última fue al ser declarada Patrimonio de la Humanidad- que va a acometer el saneamiento con sus medios. ¿A qué espera? ¿A terminar El Musel y el Niemeyer?
Lo que hace falta es que las autoridades locales se pongan las pilas y soliciten obras prioritarias y no unas tan poco meditadas como la de transformar la calle Comercio en un bodrio peligroso, incómodo y disfuncional. A Ribadesella se le van a adjudicar ahora 1.200.000 euros y los mandatarios locales deberían actuar de manera racional, comunicarse entre sí (no actuar como si fueran dos ayuntamientos independientes, uno del PSOE y otro de IU, cada uno tirando por lo suyo) y escuchar al pueblo, aunque ya sé que pedirle a un político que escuche es pedir peras al olmo. Aún estoy esperando que vengan a ver lo mal que plantaron los arbolitos de mi calle, directamente sobre cemento.
Necesidades hay muchas y todas deberían ser prioritarias, desde luego. Una de las que requieren solución es la del actual salón de actos de la Casa de Cultura, completamente inadecuado para las necesidades sociales y culturales de hoy en día. Es un espacio totalmente insuficiente para el público (poco más de 100 o 120 plazas) y para los que actúan en el escenario, ya que carece de cualquier tipo de camerino (y de telón), lo cual impide, por ejemplo, un uso teatral en condiciones mínimas. Además no tiene sistemas de ventilación (se asa uno) y la acústica es tan defectuosa que asusta a los músicos. Esta perentoria necesidad de un auditorio de al menos trescientas plazas no va a quedar resuelta con la sala que se está construyendo en La Atalaya, cuya capacidad será de 150 plazas y será más de lo mismo, es decir, tampoco servirá para cubrir la demanda de un espacio en buenas condiciones. Ya lo he escrito otras veces y lo seguiré escribiendo: el sitio ideal para un nuevo auditorio -si los técnicos de Urbanismo estiman que cabe- es el solar que dejará libre el parvulario cuando éste se traslade a La Atalaya. Allí, en la entrada de la villa, no procede levantar un edificio de seis alturas, que sería un embudo similar al de los pisos de la carretera de la estación o al parking de La Atalaya, que nunca se debieron construir. Los políticos deben gastar el dinero que les cae del cielo en obras útiles, no en improvisaciones o desaguisados como el de la calle Comercio.