JESÚS DEL CAMPO
Igual tenía razón el presidente Zapatero al decir que estamos mejor preparados que otros para afrontar la crisis. En Inglaterra se venden riñones, ya ven. Los donantes ofrecen un riñón por 25.000 libras. Así que si necesitas más de cien mil libras para algo, ya no te queda más que alterar los versos de «La venganza de don Mendo»: Cuatro riñones son pocos, hacen falta más riñones. Aquí suele decirse que algo cuesta un riñón, sin especificar cuánto, para dar a entender que ese cuánto es mucho. En Inglaterra -bueno, en Gran Bretaña, para citar la noticia con exactitud- eso ya está tasado. Un periódico es un collage cotidiano en el que el sufrimiento ajeno tiene el espacio que tiene, y los donantes británicos están a solas con su zozobra porque ese mundo que hoy se fija en ellos va deprisa y no se para por nadie. La noticia es un logro, por lo visto, de reporteros de «The Sunday Times», que se hicieron pasar por parientes de enfermos. En Inglaterra parece que hay tradición en eso de que los reporteros se hagan pasar por alguien. Todavía conmueve aquella ocasión en que unos periodistas se hicieron pasar por jeques árabes y le sacaron a la condesa de Wessex lo que, para su mal, sí está en los escritos. En Inglaterra te haces pasar por jeque y pones en jaque a un miembro de los royals. Doscientas cincuenta mil libras al año ofrecía el falso jeque a la compañía en la que trabajaba Sophie Rhys-Jones. O sea, diez riñones de los de ahora. La condesa puso a parir, entre otras personalidades, a la esposa de Tony Blair, que también es noticia (él, no ella) porque cien personas se harán una foto con el ex primer ministro a cambio de 180 libras. O sea, un chiste, visto lo visto. Eso será en Canadá, y también lo dice el «Sunday Times».
Y es que al final, de manera más o menos encubierta, es la pasta lo que importa. Tanto tienes, tanto gastas. Eso intentan al menos los ministros y ministras de Economía que en el mundo son. Pedro Almodóvar afirma haber consumido mucha cocaína en el pasado. ¿Y qué? Uno siempre ha pensado que si los camellos de Hollywood hablaran -por ejemplo, la madrugada de los «Oscar»- y lo pusieran por escrito, sería un best seller. Almodóvar empezó con la frescura del francotirador, ahora es establishment puro y duro. Y rico. En la misma noticia habla, también de drogas, Drew Barrymore. Francamente, es para preguntarse qué pasó con ET. Y en Alemania ha ganado Angela Merkel y el SPD ha sacado malos resultados, por decirlo suave. Esa es la verdadera jornada de reflexión, la del día después. Pues que reflexionen.