JAVIER NEIRA
Mal de muchos, consuelo de tontos. Nos suben los impuestos, nos bajan las inversiones y todos con cara de timo. En Asturias, aún más, porque las cifras per cápita que maneja el Gobierno serán las que se quiera -los malabares contables logran milagros-, pero el AVE no va a pasar aquí de tren superburra, mientras que por otros lares avanza y se desarrolla. Tampoco veremos el tramo Unquera-Llanes de la autopista, así que Asturias seguirá siendo territorio tercermundista: se puede ir por autopista desde toda Europa hasta exactamente la frontera astur.
De todos modos, siempre hay alguien que está peor dentro de lo malo: los ovetenses.
Una mirada, por ejemplo, a los presupuestos de Cultura permite lecturas luminosas.
Los dineros del Gobierno central a la Ópera de Oviedo bajan un 10 por ciento, mientras que los de Sevilla suben. Por cierto ¿por qué no dicen nada los directivos de la Ópera de Oviedo? Llueve sobre mojado y desde todas las administraciones socialistas, porque el Oscar Mayer, que ni existe, recibe 800.000 euros del Principado, mientras que a la ópera del Campoamor, una de las tres históricas de España, apenas le llegarán 240.000 euros. Bueno, ahí está la Laboral drenando fondos según el conocido método del divide y vencerás... y vencerás a Oviedo. Y qué decir de los conciertos del Auditorio: ni un euro de ZP, mientras que llueve dinero para programas equivalentes de Santander, Bilbao, Granada, Barcelona o La Coruña.
Como esto, todo lo demás, desde la jibarización del Museo de Bellas Artes frente a los faraónicos tinglados promovidos en otras ciudades asturianas hasta el Museo Arqueológico de Oviedo, que lleva un año terminado y no hay ni pistas de que alguna vez vuelva a abrir sus puertas, incluida la principal, que desapareció misteriosamente. ¿Quién la tiene en su chalet, mansión o fortaleza gótica?