ALBERTO DEL RÍO LEGAZPI
Hay que tener huevos en casa. Y frescos, porque es alimento que encierra muchas virtudes tras la cáscara.
Prueba de ello es que hoy, por ser segundo viernes de octubre, se celebra -en 153 países- el «Día mundial del huevo» con múltiples actividades. La International Egg Comisión (Comisión Internacional del Huevo) afirma que «no nos imaginamos un mundo sin huevos, porque sin él dejarían de existir muchas creaciones gastronómicas, ¡bendito huevo!». En España, estos actos de los huevos están organizados por el Instituto del Huevo.
Pero también es importante gramaticalmente, porque su variedad terminológica le hace resolver, con gran éxito expresivo, situaciones de todo tipo. Desde este punto de vista, el léxico gramatical español, vale un huevo.
Políticamente hablando, cuando se dice que Rajoy no ve un huevo, es porque recomienda indiferencia al PP ante el enorme caso de corrupción en su partido. Y que tiene huevos que no haga frente a situación tan grave.
Desde el punto de vista económico, hay quienes opinan que Zapatero es un huevón. Hay quien califica a sus asesores financieros de huevazos. Si hay dudas consulten el diccionario de la Real Academia.
Variando el tiro, ese tal Juan Laporta, presidente del Barça y aspirante a político nacionalista radical, se está convirtiendo, en el mayor «rompe huevos» del reino.
Cuando oyes «¡manda huevos!» sabrás inmediatamente que el que está leyendo el periódico, a tu lado, ha topado con la noticia de que Fomento libera de peajes a autopistas de Aragón y descarta la del Huerna «por la crisis». O que el AVE de Asturias será el más lento de España. Y te preguntas por qué el ave no nos pone, de una dichosa vez, un huevo con rapidez.
También cabe la vehemencia como en esa confesión, capturada en grabación policial, del presidente valenciano Francisco Camps (el hombre más presuntamente trajeado del país) al Bigotes, imputado en trama corrupta, al que le dice textualmente: «Te quiero un huevo».
Cuando oigas aquello de que «te va a costar un huevo y la mitad del otro» bien se pueden estar refiriendo a que viajar en Iberia, de Asturias a Madrid con dos maletas, costará tanto como ir a Nueva York con Air France.
Un par de huevos se dice de persona con coraje. Es tan definitorio que se queda, finamente, en «tiene un par». Y entonces pienso en Nelson Mandela o en Madre Teresa de Calcuta.
Y termino ya con el dichoso término, llegando al origen de las especies al plantear la inocente pregunta colegial de ¿Quién fue primero: el huevo o la gallina?
http://blogs.lne.es/vialactea