JAVIER MORÁN
Hay que admitir que Zapatero es un encajador entrenado. Como ya es tradición, le abuchearon en el desfile del 12 de octubre y comentó después que se trata de una parte «del rito». En efecto, al Presidente hay reconocerle asimismo su gran potencial para la creación de rituales. Por ejemplo, el ritual de la remoción de tumbas de la guerra civil y de la posguerra; o los hábitos adquiridos por la derecha sociológica española, que nunca había sido dueña de las calles -en beneficio de la izquierda-, y ahora discurre sobre el asfalto con más profusión que si se tratara de una Semana Santa.
Aun cuando los ritos son mecanismos sociales que tardan mucho tiempo en definirse, Zapatero ha imprimido a los que ha creado un ritmo trepidante. El grito y el silbido contra el Presidente es ya tan consustancial al citado desfile militar como antes lo era la cabra de la legión, que lleva más de medio siglo correteando sobre el asfalto de la Castellana o avenidas próximas. Los legionarios desfilan a 160 pasos por minuto, pero mucho antes la velocidad del sonido contra Zapatero ya han alcanzado los tímpanos presidenciales.
Pero decíamos que el hombre es encajador, y en dicha maniobra algo tendrán que ver sus más de 600 asesores, que tal vez por turnos se relevan para darle cada mañana los consejos del día.
-Hoy desfile, Presidente. Hagamos una prognosis.
-¿Una qué?
-Una predicción, como lo que se hace con el tiempo meteorológico.
-Ah, bueno. A ver.
-Si no le pitan al comienzo, usted disimule y no haga nada que llame la atención.
-¿Y si me pitan?
-Ahora mismo se lo decimos, que el grupo de trabajo sobre situaciones de abucheo está terminando de redactar el dictamen.
-¡Sois los mejores! Os subo la nómina. (Esto último no es ficción. Presidencia y sus 644 asesores percibirán en 2010 un 4,6 por ciento más de asignación presupuestaria).