ESTEBAN GRECIET
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, «Mafo» para los amigos (y para los enemigos), gobernador del Banco de España, es decir, toda una autoridad económica y financiera en España, ha tenido la osadía de denunciar que el Gobierno ha gastado el 50 por ciento más de lo que ingresa, y así no hay familia ni empresa ni Estado que se pueda mantener.
A «Mafo», hermano de aquel inefable y maquiavélico Paco de los tiempos de UCD, no se le podría adjudicar la etiqueta de conservador en sus ideas, pero la realidad es tozuda por más que los dueños de la situación la traten de desvirtuar. Lo peor es que el mal ya está hecho y, por las trazas, continuará contra viento y marea cargando sobre los hombros de todos los españoles, que en el pecado de votar a estos gobernantes llevaremos la penitencia de pagar sus derroches.
Así como no hay peor sordo que el que no quiere oír, tampoco hay peor ciego que el que no quiere ver. Y éste es el caso. El Gobierno se ha erigido en señor de nuestras haciendas privadas y procede cuidadosamente a saquearlas subiendo los impuestos cuando ya ha visto las orejas al lobo.
Señor de haciendas, sí, porque el entendimiento que ZP y los suyos tienen de la democracia es precisamente el de ningunear al adversario político y, con él, a la mitad de España que se supone representa. Lo suyo es una imposición, un trágala, frente al cual la oposición popular no ha sabido hasta ahora responder con contundencia.
También, señor de vidas, porque el Ejecutivo y su partido se han impuesto la fúnebre tarea de abrir las puertas a la mayor matanza de la historia con su empeño de convertir en un derecho lo que en la ley vigente es un delito. Es decir, el aborto provocado, que si hasta ahora era un coladero legal, lo que se prepara no supondrá otra cosa que un vale todo, si es que prospera, que prosperará. El próximo sábado, una gran manifestación pregonará en Madrid el valor de la vida y de la maternidad, un acto de enorme significación que es preciso apoyar.
Y detrás de esto, le eutanasia. El gusto por lo fúnebre del ámbito zapateril se ha simbolizado claramente en la tremenda foto familiar de Washington, cuya difusión, expresivamente, tanto empeño se puso en evitar. Éste es, ya digo, el concepto que algunos tienen de la democracia.
Actitudes, en fin, prepotentes hacia las posiciones legítimas de millones de ciudadanos, demostradas también en el desprecio hacia los informes de organismos e instituciones que no les son favorables, como el último del Consejo Fiscal, en el que queda claro que la vida humana en formación es un bien que necesita protección, reconocido en el artículo 15 de la Constitución:
«Esta protección que la Constitución dispensa al nasciturus -señala el Consejo Fiscal- implica para el Estado dos obligaciones: la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma» (?). No puede hablarse de un derecho al aborto, pues ello supondría el reconocimiento a eliminar un ser humano distinto de la madre y titular del derecho a la vida humana»? Un documento sin desperdicio que, incomprensiblemente, no ha tenido adecuada difusión.
Este Gobierno quiere, pues, ser señor de vidas y de haciendas. Ejerzamos, por lo menos, nuestro derecho al pataleo.