JAVIER MORÁN
No hubo representación del Principado en el desfile de la Hispanidad, que ha pasado a la historia más por los gritos dirigidos a Zapatero que por esta ausencia de la principalidad. No obstante, hay que dejar constancia del olvido, si es que puede denominarse de ese modo. Nunca hemos sido partidarios de que el Presidente Álvarez Areces esté en todas partes, ya que la ubicuidad, o es un don de los dioses, o supone gran desgaste, tanto por las prisas para ir de un lugar a otro, como porque, a base de acudir a todo lugar, se desgastan los mensajes.
Por tanto, es posible que el Presidente Areces no pudiera acudir a Madrid por el motivo que fuera, pero al menos tendría que haber sido enviado algún representante del Gobierno del Principado. Y había varios motivos importantes para ello. Primero, que se trataba de una fiesta nacional. Segundo, que el Gobierno de España, pese a las impresiones que anteriormente había causado, puso especial atención en el festejo, aunque sólo fuera por la celebración del 20.º aniversario de la participación de España en misiones internacionales. Y tercero, y más emotivo, porque durante el acto se rindió homenaje al gijonés Andrés Suárez, brigada muerto en Afganistán hace once meses.
Aparte del dato chusco del griterío contra Zapatero, el desfile de este año también pasará a los anales de la historia militar española gracias a la asistencia, por primera vez, de autoridades del País Vasco. Unido este dato al antes aludido de que el Gobierno de España parecía este año mostrar más simpatía a sus ejércitos, podríamos concluir que hay indicios de normalización en terreno tan pantanoso.
No obstante, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acaba de solicitar el cambio del «Todo por la Patria», lema del Ejército y de la Guardia Civil, por un «Todo por la Democracia». Aquí no somos patrioteros, pero no nos molesta la palabra patria. Pero, puestos al cambio, daríamos un quiebro al patriarcalismo más fundamental y propondríamos «Todo por la matria».