JAVIER MORÁN
Como ya se ha dicho, estamos ante la peor noticia gijonesa de la década, y de su magnitud da prueba que a unos cuantos les haya pillado en fuera de juego. A la primera que le sucedió esto fue a la diputada del PP, Pilar Fernández Pardo, que se hallaba interrogando en el Congreso al ministro Blanco cuando éste pronunció la palabra mágica: «Prestige», y asociada a El Musel como puerto de refugio para desgracias marítimas. Pues bien, a Pardo no la vimos remontarse en ese momento acerca del inesperado anuncio de Blanco, ni la vimos repreguntar, ni replicar, ni nada, aunque tal vez ya no tenía turnos. En tal caso, volvió a causar extrañeza que tras la comparecencia del Ministro no «saliera a prensa», como dicen los políticos. Esto de «salir a prensa» suena como salir a la ventana, ya que debajo de ella siempre hay periodistas, para suerte de la civilización y para desgracia de los repúblicos, que se dan a la molicie porque saben que la ventana siempre está abierta y pueden soltar lo que les dé la gana.
Total, que Pardo tenía ese día ante sí una monumental ventana, pero no salió a prensa. Otro despiste más. Tal vez por ello salieron después en tromba Ovidio Sánchez y Gabino de Lorenzo, echando peseta al asunto porque la tajada y el rendimiento político del anuncio del ministro para El Musel puede resultar de antología. Pero no sólo ha habido fuera de juego por la amura de estribor. En la de babor, que es la gobernante en Madrid, en Asturias y en Gijón, también se están produciendo confusiones varias, a costa de que si el puerto refugio será la excusa para ablandar a los señores de la UE. Buendía, Felgueroso, Trevín y Sariego están emitiendo mensajes poco concordantes y se corrigen o autocorrigen. Hay indicios de nerviosismo. La noticia de la década se lo merece.