JAVIER MORÁN
Muy mal, muy mal, porque íbamos muy bien, con la visita de la baronesa Thyssen y la carta que la Alcaldesa había enviado a Bradley Pitt para que venga a conocer el «Elogio del horizonte», pero de pronto nos ha adelantado Oviedo con una tropa de famoseo, encabezada por Ana Obregón. Total, que la semana que viene las revistas exhibirán fotos de dicha excursión, que tuvo por destino el balneario de Las Caldas y el Sella, donde las invitadas lucieron trajes de neopreno y tacones, según las crónicas.
Vamos a ver, alcaldesa Felgueroso: ¿estamos haciendo algo al respecto? Porque en Gijón también tenemos balneario, y éste se merecerá igualmente un bautizo de famosos. ¿O no? Y vamos a ir más allá, señora alcaldesa: tiene usted que hablar muy seriamente de esto con el constructor Serafín Abilio Martínez, uno de los promotores de Talasoponiente y, además, gran amigo y bienhechor del padre Ángel García Rodríguez, el fundador de Mensajeros de la Paz. Precisamente la aludida caravana de famosos acudió a una gala de la Fundación Puentes del Mundo, que homenajeaba a Mensajeros de la Paz y al padre Ángel. Así que, avivemos el seso, Alcaldesa, y aborde usted esto de inmediato con Abilio Martínez. O si no, haga de tripas corazón y trate directamente con el padre Ángel.
Ahora bien, hay otro punto muy delicado. ¿Tiene Gijón registrada la propiedad intelectual del «tren negro» que sirve de pórtico a la Semana Negra? Seguro que no. Pues ya la hemos fastidiado, porque el famoseo de marras llegó a Oviedo en una especie de «tren rosa», también según las crónicas. Hombre, hombre, esto ya es intolerable. Es que nos despojan hasta de nuestras referencias más esenciales e «identitarias», como dicen los cursis.
(Por cierto, nos preguntamos si Brad Pitt ha contestado ya a su invitación. Sí, sí, ese joven que sigue siendo el peor actor de la historia del cine, como de sobra demuestra en «Malditos bastardos», la película en la que Tarantino ya da señales de haberse pasado de rosca. Bueno, da lo mismo. ¿Ha contestado ya o no? Mire, Alcaldesa, que Gijón se está quedando atrás y no puede ser).