JESÚS DEL CAMPO
Un 26 de octubre-ayer, como quien dice- se les concedió a los Beatles la Orden del Imperio Británico. Era en 1965, a Inglaterra le faltaba un año para ganar por primera vez - y hasta ahora única- la Copa del Mundo de Fútbol. Metió un gol en Wembley que, a día de hoy, es de los más dudosos de la historia. Eso es otro asunto. En principio fue una sorpresa que la música pop recibiera honores concedidos a otros ámbitos más serios. Pero francamente, lees el periódico y comprendes que aquel «All you need is love» no es que sea un clásico; es que, como diría un político, tiene hoy más vigencia que nunca. Hagan la prueba. En sólo página y media lees que un torero rompe con su novia, que un cantante se quiere casar con la madre de su hija, que el hombre más alto del mundo busca lo que el torero no quiere ahora, o sea, una novia. Tiene este hombre un impedimento, o eso dice él: que mide casi dos metros y medio. También lees que una famosa actriz vuelve con su ex -novio. El ex -noviazgo se está convitiendo en una institución de una solidez a toda prueba. Ser ex imprime carácter. Felipe González, por ejemplo, se convirtió en ex- presidente y se puso a diseñar joyas. No hay la menor duda de que es más feliz que antes. Alfredo Pérez Rubalcaba, perdidas las elecciones del 96 y cuando todavía no era un ex propiamente dicho sino ministro en funciones, recomendó a los periodistas que fueran algo en funciones, que se estaba muy bien así. A diferencia de Felipe, Rubalcaba no resistió la tentación de la renuncia y sigue en la brecha política. Los Beatles, por su parte-los que quedan- llevan también la condición de ex puesta en su destino, y reciben elogios cíclicamente, lo que tampoco es de extrañar si pones la radio y oyes lo que hay. Todo suena a algo que ya sonó. Todos somos de archivo, dijo una vez Haro-Tecglen. Inglaterra no volvió a ser campeona del mundo, pero jugó Mundiales a gran nivel. Aquel partido de México 86 contra Argentina, por ejemplo, no era sólo un partido; las Malvinas estaban cuatro años atrás. Maradona metió dos goles; uno con la mano, el otro contra una defensa que practicó el arte del fair play de manera asaz insólita. Un gol así no sería posible según contra qué filosofías. Bilardo ¿se acuerdan de cómo reñía a Diego Armando en el Sevilla, exhortándolo a pisar al contrario?no lo hubiera consentido. Se acaba un mes hermoso, que te envuelve en los colores del otoño. Que noviembre venga bien.