JOSÉ MANUEL IBÁÑEZ
Los denominados brotes verdes -ilusión óptica de algunos- o quizá simple engañabobos, siguen brillando por su ausencia. Lo peor no resulta que se hayan agostado antes de florecer, sino que la huerta donde deberían estar en incipiente trance de salir se encuentre totalmente yerma.
En Asturias se han embargado en los últimos meses 1.300 viviendas, ¡casi nada! Miles de ilusiones a pique de las buenas gentes, que contemplan desoladas como todos sus esfuerzos se han esfumado.
Un simple paseo por cualquier lugar de las Cuencas te transporta a la cruda realidad de infinidad de locales de negocio cerrados, con el consiguiente cartel de «se vende, o se traspasa». Algunos ya ni eso. Otros cientos de ilusiones enterradas.
Muchos, establecimientos que nos acompañaron durante toda la vida, y otros de gentes que pretendían iniciar una nueva andadura que diera respuesta a sus inquietudes. Insisto en el tema por que me causa auténtico dolor. Nuestro entorno se asemeja cada vez más a la década de los ochenta en la costa mediterránea, donde el cartel de «for sale» era la referencia constante.
Tampoco tengo que ir tan lejos, mi calle puede ser ejemplo ilustrativo, dado que de 23 negocios funcionando hace unos años, hemos pasado a nueve, y alguno languideciendo.
Vuelven los tiempos del Monte de Piedad, y proliferan los anuncios de compra de oro y plata, así como préstamos usura, para que el personal pueda salir del paso, y cubrir sus necesidades más perentorias. Todo se compra y se vende, hasta las cosas más inverosímiles. La prueba de ello no es otra cosa que el anuncio en un camposanto langreano, en el cual se oferta un antiguo panteón con varios «departamentos», con la coletilla de que urge su venta. Sin comentarios. Supongo que debe ser chungo desprenderse de las joyas heredadas, pero de ahí a lo del cementerio, que los ancestros de cada cual dejaron para siempre? pues ya ven cómo andan las cosas. Bueno, por lo menos estará libre de «inquilinos». Pobres abuelos, se morirían otra vez de vergüenza.
La situación sigue deteriorándose a pasos agigantados, pero a lo visto no pasa nada. Para completar la coña, los sindicatos, aburguesados, pendientes tan sólo de lo que les favorece a ellos en exclusiva, siguen deshojando la margarita al objeto de convocar una manifestación para diciembre. ¿Saben contra quién? ¡Contra los empresarios! ¡ Joder compañeros, esto sí que clama al cielo!, menuda caradura la de estos fulanos. Claro que si fueran los de enfrente los que nos hubieran llevado a esta situación extrema, ya habrían convocado media docena de huelgas a nivel nacional, y tropecientas manifestaciones. Cosas de los tiempos en este país de trepas y estómagos agradecidos. Los que lo entafarran con porquerías de todos los colores tienen nombre, apellidos, y siglas.