JAVIER MORÁN
Otra plataforma en maniobras de despegue. Otro conflicto lanzado al rostro de un Ayuntamiento que evoluciona de manera peligrosa en todo lo que concierne al urbanismo. La plataforma de Roces acudirá a un proceso contencioso-admistrativo para combatir las torres de la futura urbanización promovida por Sogepsa, las cuatro de 26 plantas que inicialmente iban a ser edificios de diez alturas.
Los vecinos de Roces nos irán informando de sus pasos, e iremos sabiendo de las posibilidades del pleito, pero lo que ya conocemos es que el área municipal de Urbanismo ha entrado en una deriva inexplicable, con el asalto a las alturas que ha programado tanto en esa zona como en el plan de vías o en la calle de Sanz Crespo, a la entrada de la autopista «Y».
Digamos que a Urbanismo le ha dado un ataque de torres, algo que contradice netamente los postulados del urbanismo gijonés de los últimos treinta años, una de cuyas consignas fue la de contener las alturas edificatorias. El criterio puede ser discutible, por el enorme derroche de suelo en edificaciones de poca altura, pero fue el elegido y el sostenido durante décadas. Ahora, sin ninguna explicación, el Ayuntamiento se echa al lado contrario con un delirio de rascacielos.
No olvidemos una frase genial y malvada del ex concejal de Urbanismo, Jesús Morales Miravalles: «En Oviedo practican el desarrollismo vertical», cosa que dijo en referencia a ciertos desarrollos de la capital con edificios en altura, en torno a su ronda Sur, por ejemplo. La frase tenía gracia, ya que Oviedo siempre ha presumido de su buena ordenación, de la armonía de sus alturas edificatorias, pero el edil gijonés les metía el dedo en el ojo porque parecía ser que en la Villa de Jovellanos -la del desarrollismo más salvaje de antaño- se estaba conteniendo mejor el ladrillo. ¿Qué diría hoy Morales de lo que está acaeciendo en Gijón? No vamos a preguntárselo porque es hombre respetuoso con sus sucesores.