JAVIER MORÁN
Según estimaciones leídas en internet, la Mareona gijonesa del Sporting ha dejado en La Coruña, a causa del encuentro contra el Deportivo, más de un millón de euros en la hostelería y el comercio de tan bello finisterre atlántico. La cifra sube hasta el millón y medio cuando rebotan el dato otros medios de la red.
Sea cual fuere el montante, suponemos que el cálculo se habrá realizado aplicando una cifra hipotética de gasto a cada uno de los 7.000 u 8.000 gijoneses desplazados a La Coruña. Sin embargo, desconocemos el rigor de dichas estimaciones, aunque lo que más extrañeza nos causa es que el Ayuntamiento de Gijón, que dice ser pionero en todo, no haya encargado todavía un sesudo estudio sobre los beneficios que proporciona el deporte rey cada domingo que el Sporting juega en casa.
Es decir, nos aburre la municipalidad cada poco con minuciosos estudios comparativos sobre la presión fiscal en la Villa de Jovellanos y en otras latitudes, por ejemplo, en Oviedo. Y siempre para mostrarnos que vivimos en una ciudad ideal; o más: idílica, si se la compara con las tiranías recaudatorias de otras poblaciones.
Pues bien, mucho hablar de la ciudad de Primera y tal y tal, pero habría que acudir a lo contante y sonante para ver lo negro sobre blanco.
Pero nos tememos una gran decepción, no obstante. Si dicho estudio fuera comparativo, corroboraríamos que no existe en España afición como la de esta villa, de modo que son muchos más los gijoneses que siguen fuera de casa a su equipo que los aficionados que acuden a nuestra ciudad en pos de sus respectivos clubes.
De ello se podría deducir que es mucho más dinero el que los gijoneses ponen en las ciudades visitadas que el que llega a la Villa de Jovellanos por mano de otras aficiones.
Dicho en plata, saldría más de lo que entra; a saber, probable déficit. ¿Qué hacer? Aguantarnos, porque, en definitiva, casi todo es imperfecto.