LUIS M. ALONSO
En las encuestas que tanto les preocupan, los políticos empiezan a ser vistos como un problema. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha difundido que la preocupación de los ciudadanos por sus representantes soberanos supera a la del terrorismo. En términos de enunciado esto es una auténtica bomba, no porque no supiésemos después de lo que está cayendo las antipatías que despierta la casta política entre los españoles, sino porque el terrorismo ha sido desde la transición uno de los principales temores de esta sociedad.
Los políticos han empezado a notarse como preocupación en las encuestas, no ya sólo porque sean incapaces de resolver los problemas de quienes les votan, sino por la espiral de corrupción en la que se ven envueltos muchos de ellos. Y cuando no es la corrupción, es el despilfarro feroz del dinero de los contribuyentes en unos tiempos en que lo que habría que hacer es dar ejemplos de austeridad. Por citar el caso más reciente, leemos como 4 diputados gastarán 40.000 euros del erario en Nueva York en un viaje que apenas tiene sentido y, además, carece de contendido. Este tipo de cosas, claro está, no le gustan a los españoles que lo pasan bien o regular, y, como es obvio, resultan absolutamente indigeribles para aquellos que las están pasando canutas, paro y demás.
El Gobierno da la impresión hace tiempo de que está superado por las circunstancias y la oposición es la peor de cuantas ha habido, con un incompetente sin autoridad ante los suyos que se dedica a fumar a un puro porque cree en los ciclos y piensa que esta vez le tocará gobernar. Y ese será otro gran problema.