LUIS M. ALONSO
El escudero del alcalde de Madrid ha sido suspendido cautelarmente de militancia en el Partido Popular, lo que quiere decir que dentro de nada puede volver a ser readmitido. En cualquier caso da igual, porque suspendido o readmitido, Manuel Cobo seguirá ocupando los cargos que ha ocupado hasta ahora. El hecho de aceptar la suspensión cautelar no le priva, por ejemplo, de ser vicealcalde ni de seguir dedicándose profesionalmente a la política, pese a que ya se ha dicho en reiteradas ocasiones que él no la necesita para vivir. Pero además de no necesitarla, le causa un grave quebranto que no debería sufrir por un segundo más, ya que la política le hace temer por su vida, la de sus hijos y la de otros compañeros, según ha declarado aportando un par de arrobas de dramatismo a esta comedia bufa interpretada por la Compañía de Espectáculos Arrevistados Génova 13.
¿De quién tiene miedo Cobo? Por sus declaraciones, hay que entender que de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Cobo, a pesar de sus dramáticos temores, no es «Cobordón», como dicen por ahí, ya que el cobarde que arriesga es doblemente valiente y el vicealcalde, en nombre de Gallardón, con sus disparatadas declaraciones sobre Esperanza Aguirre ha arriesgado la cordura que se le supone a cualquiera que ocupa un cargo público de responsabilidad. La presidenta madrileña es de cuidado, sin duda, a mí no me gustaría tenerla de enemiga, pero no creo yo que lo sea hasta el punto de temer por la familia y los allegados.
¿A qué viene entonces toda esta farsa? Vale que se peleen de manera obscena por el poder en el banco que les financia y que esa guerra la trasladen a los españoles, en general, y a sus simpatizantes, en particular. Vale que tengamos que soportar todo esto en medio de espasmos y alguna arcada. Cobo habla ya de vómitos. Pero, ¿no hay otra forma menos patética de poner en evidencia las miserias que ésta de blandir a la vez la amenaza y el temor?