Lne.es » Opinión
 Noticia anterior   Noticia siguiente 

Acoso a los pueblos

n Son habituales las redadas nocturnas de Tráfico con sanciones en vías rurales al regreso de las verbenas

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Acoso a los pueblos
Acoso a los pueblos  

JOSÉ DE ARANGO Una vez finalizado el verano en cada pueblo que haya tenido fiesta se está haciendo un balance de cuál ha sido el resultado económico de la comisión organizadora. No siempre hay ganancias y si alguien se arriesgó a contratar orquestas de esas que traen un monumental escenario móvil que, entre otras cosas, cuenta con una máquina de echar «fumo», entonces los ingresos es posible que no nivelen los gastos. Otra cosa es que se trabaje con el colchón de las subvenciones municipales. Pero eso sólo ocurre en las capitales de concejo y no va con los festejos de pueblo.

A los problemas normales que se les plantean a las comisiones de festejos de nuestras aldeas hay que añadir últimamente otro más. Se trata del auténtico acoso que se está registrando, coincidiendo con la mayor parte de las fiestas, por parte de determinadas patrullas de Tráfico cuyos integrantes parece que no les entra nunca el sueño. No dudan en salirse de las carreteras comarcales para patrullar por las locales y situarse en algún enlace por el que los automovilistas que regresan no tienen más remedio que circular si quieren llegar a casa.

Aun se están preguntando los miembros de la comisión de festejos de Priero, en Salas, la razón por la cual los verbeneros que regresaban de ese pueblo en dirección a la capital del concejo se encontraron a la altura de Camuño con las luces, las señales y demás parafernalia nocturna de Tráfico. Aun los sorprendidos por la acción nocturna de los agentes en aquella noche de regreso de Priero no estaban repuestos del susto cuando vuelve a repetirse la escena, en esta ocasión por partida doble, ya que en Camuño, cuartel general nocturno de la patrulla que hace jornada intensiva en sábado, confluían los romeros que regresaban de las fiestas de Villamar y de El Pozo de Santullano. No quedó uno sin que le mandasen aparcar para investigar si habían empinado el codo o si llevaban todo el papeleo en regla.

Pero ya la culminación de la temporada por esta comarca se registró en la carretera de Sandamías. Cuando la verbena estaba en pleno auge llegan los «gualis», como dice una niña que yo conozco, y alguien avisa por los altavoces de que se está registrando una cosecha nocturna de sanciones. No se trataba de comprobar cómo se comportaba cada romero con el «soplímetro» sino que bastaba con estar aparcado pillando la carretera. En el caso que nos ocupa, los agentes fueron avisados por alguien conocido en Pravia y a quien seguramente le enviarán los vecinos afectados una tarjeta de felicitación navideña por su brillante hazaña. Lo habitual en estos casos, señor mío, es avisar a alguien de la organización o en el quiosco de la música y se quita el coche que estorba incluso si no aparece su dueño porque siempre hay un tractor para arrastrar el vehículo. Pero no se recurre a algo que perjudica a la cartera de muchos automovilistas, que no están los tiempos para ese derroche.

Se produce la desbandada general. Y los músicos se quedaron casi solos. Les acompañaban, tras el éxodo general, los vecinos que integran la comisión de festejos que estaban jurando en arameo porque si se deshacía la verbena no había actividad en el bar y, por tanto, los ingresos iban a ser mínimos y muy por debajo de lo presupuestado.

En casi todos los organismos oficiales hay alguna lumbrera que ejerce cierto mando. Y sus subordinados tienen que hacer lo que les ordenan porque no es cuestión de exponerse a que les expedienten ahora que tienen un puesto fijo y de por vida con el trabajo que les costó opositar, los enchufes que tuvieron que buscar y todo eso. Y seguramente alguna de esas lumbreras son las que mandan pasada ya la medianoche a las patrullas de Tráfico a los pueblos perdidos de nuestra área rural. No caen en la cuenta de que si cuatro pijos madrileños asaltaron toda una Comisaría por la influencia del botellón, la reacción que puedan tener unos paisanos robustos de pueblo, después de trincar un monumental bollo preñao y una botella de cosechero, no será precisamente la de dar un abrazo de bienvenida a quienes son unos mandados de lo que ha dado en llamarse la autoridad competente y que a veces da la impresión de ser la incompetencia más absoluta.

El acoso a las fiestas de pueblo por la gravísima y peligrosa acción de aparcar entre la carretera y el «matu», sin impedir el paso ni poner en peligro la vida de nadie, crea un malestar que por lo visto y oído sobre el terreno llega a la máxima indignación. Si para el verano próximo esto va a ser el santo y seña de las fiestas, entonces las comisiones organizadoras de las mismas serán especie a extinguir. Y eso sin contar con que cuando el personal de un pueblo se calienta llega a ponerse incluso algo rebeco. Un poco de prudencia, mesura y sentido común no vendría mal. Si de lo que se trata es de recaudar, es mucho mejor que pongan un «paxín» a la entrada de cada fiesta y pagaremos el peaje porque se supone que hay que alcanzar unos objetivos recaudatorios que a lo mejor fijan en Madrid también algunas lumbreras que por allí están en cómoda poltrona. Pero que no acosen con alevosía, con premeditación y con nocturnidad. Que no nos hundan las pocas fiestas que nos quedan. Y que no saquen tanto pecho porque molesta mucho esa prepotencia y además rozan el perfil del abuso de autoridad. Y eso ya son palabras mayores. Eso no es prevenir ni velar por nuestra seguridad que se supone es la misión principal de Tráfico. Eso es recaudar por? ¡bemoles!

COMPARTIR
 
BLOGS
     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas