JAVIER NEIRA
El gobernador del Banco de España dice, sin dar nombres, que hay seis entidades financieras con el agua al cuello y dos quebradas, y el presidente de la asociación de la banca -que antes fue subgobernador del Banco de España: ¡país!- pide que se deje quebrar a quienes no puedan más.
A mi juicio, los dos están afirmando lo mismo, porque a ver de dónde sale el dinero para evitar que naufraguen esas ocho ruinas si sólo con la caja manchega travestida de asturiana se ha vaciado el saco de las golosinas. Ítem más, algunos aseguran que el sistema financiero español enterito estaría quebrado técnicamente si se dejase de mantener artificialmente el precio de los inmuebles.
Ayer se supo que en EE UU el paro sigue subiendo y ya es el más elevado desde hace 26 años. La crisis no es pasado allí ni, por lo tanto, superable aquí en apenas diez meses.
O, mejor dicho, la crisis sí se podía superar allí y al poco aquí de hacerse exactamente lo contrario de lo que se está practicando.
Pero no, otra vez como en 1929. El problema era de magnitud cinco, pero la torpeza de las autoridades -enemigas ciegas de la libertad de mercado- lo convirtió en un drama de grado veinticinco.
De ésta, todo empezó por las subprime, por la demagogia progre -todo el mundo tiene derecho a una hipoteca aunque no la pueda pagar-, y sigue y sigue y sigue agravándose con las trampas en el solitario que permanentemente hacen las autoridades.
En EE UU hacen trampas como cinco y aquí como 25. Por eso allí la crisis es tremenda y aquí, cuando los juegos de manos de agoten, será cinco veces mayor, algo para lo que no hay ni palabras.
Que quiebren bancos y cajas arruinadas, pero ¿qué se puede esperar de una clase dirigente en la que figura el honorable Montilla, una de las seis personas con más poder de España, con su esposa detentando ¡15 empleos!, la mayoría, en el ladrillo, el urbanismo y las finanzas?