Los últimos datos conocidos acerca del desempleo en Gijón apuntan ya a una tendencia muy desfavorable para la ciudad. El paro afecta a más de 28.000 gijoneses, lo que supone un 28 por ciento más que un año atrás. Como ha señalado el sindicato UGT, los desempleado gijoneses son hoy casi un 40 por ciento más que en 2005. Un dato más que preocupante.
Esta negativa evolución de las cifras debería colocar a las autoridades municipales y regionales en disposición de ofrecer respuestas, pues las previsiones son poco halagüeñas. Las obras financiadas mediante el Plan E, de inversión local, van tocando a su fin y su finalización producirá nuevas subidas del paro. Además, el número de gijoneses afectados por expedientes de regulación de empleo se eleva a unos 1.900, lo cual delata asimismo una situación de incertidumbre a expensas de cómo evolucionen los sectores laborales de los trabajadores afectados por los recortes en el empleo.
Pero hay un elemento añadido a esta situación general. El desempleo en Gijón está creciendo por encima de la media de Asturias y la aportación de la villa de Jovellanos a esta negativa situación supone que más del 32 por ciento de los parados de la región son gijoneses.
También es preciso atender a las previsiones sobre la evolución de la crisis. Los análisis coinciden en que 2010 será difícilmente el año de la recuperación. Más bien se tiende a pensar que España no comenzará a levantar cabeza hasta 2011. Esta circunstancia apunta a que Gijón encarará más de 12 ó 14 meses de adversidades económicas y laborales. En consecuencia, es ya urgente una respuesta del Ayuntamiento y de los agentes sociales -sindicatos y empresarios- que han concertado durante los últimos años con el Consistorio los planes de empleo y los acuerdos para estimular la economía local.
Por lo pronto, los planes de empleo municipales han de ser revisados y sólo mantenidos en función de su eficacia. Y no deben ser confundidos con programas sociales que, por otra parte, también deben existir, destinados al apoyo efectivo de las familias gijonesas más afectadas por la grave crisis económica.
El reto es fundamentalmente económico y, particularmente, industrial. Gijón había experimentado un respiro al ir despojándose desde comienzos de este siglo de las nefastas consecuencias de las fuertes reconversiones industriales de finales del siglo XX. Sin embargo, en el presente, aquella negra sombra parece retornar, y el desempleo es el signo más palpable. Afrontar esta crisis desde las administraciones local y regional, por el peso de Gibón en Asturias, supone, en primer lugar, que nuestros gobernantes están obligados a coger de inmediato el toro por los cuernos y planificar, con urgencia, una estrategia lo más efectiva posible. Es ya cuestión urgente, a la vista del incremento de las listas del paro y de la grave situación económica que atraviesan aquellas familias en que todos o parte de sus miembros se encuentran en situación de desempleo.