JAVIER MORÁN
De veras que a diario rastreamos la actualidad en busca de buenas noticias acerca del puerto gijonés de El Musel. Tantos líos con su ampliación, «deslizamiento» presupuestario y conflictos con la UE nos desazonan. Pero, de golpe, hemos hallado tres hechos museleros positivos. Primero, que la Autoridad Portuaria ha recibido un premio por las acciones de integración entre puerto y ciudad. Dejemos de lado que el galardón lo otorga un organización de puertos que premia a sus propios asociados, y vayamos a que hace años que el urbanista Fernández-Rañada se encaraba con El Musel bajo la idea de que Gijón no era «don del puerto», es decir, una ciudad resultante del donativo de las dársenas locales. La tesis era discutible. Sin puerto y sin sus originarios enlaces de la Carretera Carbonera o del Ferrocarril de Langreo, ¿existiría hoy Gijón como lo conocemos o seríamos como San Esteban de Pravia? Pero el urbanista se refería, por ejemplo, a que la ciudad debía recuperar su línea costera. Y así se fue haciendo, desde los tiempos de Carlos Zapico en la Autoridad Portuaria.
Segunda noticia alentadora. Según el presidente de Puertos del Estado, González Laxe, Europa no retirará parte de los 248 millones de euros asignados a la obra gijonesa. Recuérdese que el problema ahora mismo no es ya si la UE rechazará financiar el sobrecoste, sino si respetará lo comprometido tras las investigaciones en curso.
Y tercer suceso apreciable: la legislación europea y española ahormará los modificados de obra, esos que permiten que una obra como la de El Musel se haya desmesurado en 200 millones de euros. Sucesos como éste han provocado la necesaria reforma. Ya ven: Gijón sigue siendo ciudad pionera de todo. Felicitaciones al puerto.