CARLOS SANTULLANO
La verdad: esto del zetapismo, última fase del socialismo (español) tendrá muchos defectillos de fábrica, pero lo que no se le puede negar es que es un continuo surtidor de divertimento, coña y creativité. La última en la frente ha sido esa noticia de que en Extremadura, la región española con más parados de toda España -que, por lo demás, es ya el país con más paro de la OCDE-, los socialistas que gobiernan en la Junta han decidido gastar 14.000 euros financiando una campaña llamada «El placer está en tus manos». En esencia (o más bien, en quintaesencia), la campaña en cuestión consiste en enseñar a los jóvenes extremeños a masturbarse. ¿Cómo? Pues, según rezan los textos encargados a una empresa madrileña del ramo llamada Los Placeres de Lola, fomentando la «autoexploración sexual», el «autoconocimiento erótico» y el «autodescubrimiento del placer». O sea que, con tanto auto, la cosa más bien parece un código de circulación para que los jóvenes extremeños, al meter primera o al primer atasco erótico-festivo, no se la den. O sea: para que se enteren de lo que vale un pene (y una pena).
El asunto tiene, sin duda, un fondo complejo que hunde sus raíces en la profunda ideojodía zetapiense. ¿O alguien se había creído que cuando don Pepiño, de los Pepiños de toda la vida, dijo aquello de que la asignatura Educación para la Ciudadanía iba a servir para que los niños aprendieran a usar un condón lo dijo a humo de pajas? En asoluto, en asoluto. Lo dijo metiendo las manos en harina y poniéndolas sobre el asador, como persona comprometida y progresista que es.
O sea, que, como se suele comprobar, la realidad acaba superando a la ficción. O dicho de otro modo: ¿Quién le iba a decir a Alfonso Paso (1916-1978), del que ya nadie se acuerda pero que fue tan popular, que con los años unos compatriotas suyos iban a hacer cierto el título chiripitifláutico de su popular película de 1970 «Los extremeños se tocan»?
No sé cómo en los miles de ayuntamientos en que manda el zetapismo no está patrocinando a toda mecha la proyección (para todos los públicos) de este peliculón pionero. Y a ver si, aprovechando la ocasión, don Pepiño se anima a decirles que se dejen de tanta corrutela (siempre los pillan con las manos en la masa) y pongan manos a la obra.