Lne.es » Opinión
    Noticia siguiente 
Editorial

Asturias en una Europa sin muros

 01:54  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Asturias en una Europa sin muros
Asturias en una Europa sin muros 

Todo cambió en el mundo la noche en la que los berlineses pisotearon los cascotes de un Muro derruido a golpes de piqueta. Aquel 9 de noviembre de 1989 y su inevitable consecuencia posterior -la reunificación, el 3 de octubre de 1990- fue importante para Alemania pero más para Europa entera: de una UE de quince miembros nació velozmente, integrando los rescoldos del comunismo, otra de veintisiete.

La historia del continente dio un giro radical. Así lo percibió Helmut Kohl, ex canciller de Alemania, protagonista directo de los hechos, que relata en sus memorias: «La unidad alemana y la unidad europea eran para mí dos caras de la misma moneda». Por más recelos franceses y británicos que despertara la vuelta a una gran Alemania causante de dos guerras, el país se implicó durante estos 20 años con franqueza en la construcción europea y demostró lealtad a esa causa.

Para Asturias, a veces tan proclive al pensamiento centrípeto, esta no puede ser una historia lejana. Aquellos hechos acabaron por tener aquí implicaciones directas. La ampliación europea que trajo la revuelta de terciopelo berlinesa varió nuestra posición en la UE. El Principado pasó de estar entre las regiones más atrasadas del continente a colocarse en la zona media. Los territorios más pobres incorporados al club nos elevaron relativamente. Nada más. Las ayudas económicas también variaron. Otros más necesitados han pasado a tener preferencia. Aparecieron nuevos competidores directos pero también surgieron mercados inéditos para los productos asturianos.

¿Y cómo es Asturias en una Europa sin muros? Una comunidad gris porque no destaca en nada. Con los últimos datos disponibles de Eurostat en la mano, los de 2007, estamos entre las regiones avanzadas en porcentaje de titulados superiores. Y podemos presumir de ser cabeza de España en el uso de internet y banda ancha, aunque todavía bastante lejos de los niveles de implantación de estas tecnologías en Centroeuropa, Inglaterra o los países nórdicos. Pero nada más.

De las 266 regiones de la Europa de los veintisiete, Asturias es la última en número de nacimientos. Nadie registra un bagaje demográfico tan pobre excepto el Sarre, uno de los estados federados más pequeños de Alemania. En la frontera con Francia tiene una población similar a la de Asturias -poco más de un millón de habitantes-, una dura reconversión industrial a sus espaldas, un pasado de carbón y acero -llegó a poseer la mayor siderurgia del continente- y fama de paraíso natural germano por sus bosques. Lamentablemente el paralelismo acaba ahí. A diferencia del Principado, el Sarre mantuvo en los últimos años el crecimiento económico más vigoroso de Alemania. Otras industrias volvieron a darle pujanza.

En rigor, la baja natalidad, la enfermedad silenciosa de Asturias, debería ser el problema que, desde una perspectiva europea, más alarmase al Principado. Aun moviéndonos en las zonas media y baja de todas las clasificaciones estadísticas, en ninguna otra cosa tenemos una desventaja semejante. Nuestro gasto en investigación y desarrollo es equivalente al de Polonia, Bulgaria o Rumania. El decrecimiento de la población es de los más graves, similar a la de Estonia, Letonia y Lituania. Grecia y el norte alemán nos igualan en ancianos dependientes.

En renta disponible rondamos el nivel de Sicilia y Cerdeña. El paro y la población activa son equiparables a los de Turquía, aspirante a entrar en la Unión. Y, en fin, nos situamos a la altura de la nevada Suecia en cultivos agrícolas, es decir bien pocos, o al del poco atrayente sur de Finlandia en turistas extranjeros.

Hoy, la Europa unida es un gigante económico pero políticamente insignificante. Un nuevo imperio entre EE UU y China que no tiene el peligro suficiente para llamar la atención ni la influencia precisa para atraerla y que conserva resabios cantonalistas. A pesar de todo, garantiza bienestar, prosperidad y seguridad a la mayoría de sus habitantes, y eso es bueno para Asturias.

Klaus Wowerwit, alcalde de Berlín, recogió hace poco en Oviedo el premio «Príncipe de Asturias» de la Concordia para su ciudad. Entonces decía a los asturianos, en la ceremonia del Campoamor: «La fe en un futuro mejor es capaz de mover montañas y de ella nació mucha confianza que dio alas a las berlinesas y berlineses para vencer los problemas». En esta hora histórica que permite repasar el momento de Europa, esa fe y esa confianza son las que también necesita Asturias para derribar sus muros.

«Asturias es más bien crítica y su don distintivo es el talento... es sin duda el más europeo de los reinos de España», escribió Salvador de Madariaga hace mucho tiempo. Es cierto que en todas las encuestas sobre sentimiento europeísta los asturianos se destacan. Los que viven el día a día del milagro de un Berlín renacido de los escombros y quienes lo visitan como espectadores suelen destacar su inmensa energía creativa. Su vitalidad para mostrar algo nuevo y atractivo cada jornada.

Asturias es, en efecto, europea con todas las consecuencias, pero le falta redefinir su papel e importar algo de esa «fuerza creadora» berlinesa para reinventarse.

COMPARTIR
 
BLOGS
     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes