JAVIER MORÁN
A la filósofa Hipatia de Alejandría, revivida y remuerta en la reciente película de Alejandro Amenábar, van a ponerle calle en Gijón, en el Parque Científico Tecnológico. El sentido de nuestros munícipes para la oportunidad, o para el oportunismo, según se mire, va en aumento, hay que reconocerlo. No obstante, desde que en esta ciudad se le puso calle a Carlos Marx cabe esperar que hombres y mujeres de todo lugar y de todo tiempo encuentren espacio en la villa de Jovellanos. Puestos a homenajear a pensadores del pasado, se podría reclamar una calle para Aristóteles, o para Platón, del que Hipatia bebió las ideas.
En cuanto a la relevancia histórica de los personajes que ilustran los viales, en Rivas-Vaciamadrid le han dedicado calles a Astérix y Obélix, que probablemente son más conocidos y leídos en la cultura popular que el iniciador del marxismo. En la misma localidad, también han elegido nombres propios del casticismo nacional: Capitán Trueno, El Jabato, Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Zipi y Zape o Carpanta.
Pero en el plano más serio, el Ayuntamiento de Gijón ha decidido dedicar el parque de Laviada al doctor Juan Negrín. Si tenemos presente que es un Ayuntamiento socialista el que elige dicho nombre, perteneciente a la historia más cruel del PSOE, hemos de concluir que la cosa tiene un toque de sarcasmo de la historia. Negrín y su memoria fueron despedazados por el PSOE, pese a que su etapa al frente de la República, durante la Guerra Civil, supuso el período en el que el bando republicano levantó cabeza. A Juan Negrín le ha mantenido el PSOE en el ostracismo de la memoria hasta el pasado 24 de octubre, cuando fue rehabilitado tan póstumamente.