JAVIER NEIRA
El Partido Popular duda que la adquisición de Caja Castilla La Mancha por parte de Cajastur sea viable «sin modificaciones legislativas», así que va a plantear sus cuitas el próximo miércoles en el Congreso por boca del diputado popular por Guadalajara Ramón Aguirre. A ver qué responde la vicepresidenta Salgado. Y es que, encima, la Comisión Europea está analizando las viejas ayudas públicas concedidas a la Caja manchega y también preocupa si los fondos para facilitar su absorción por parte de Cajastur respetan la legislación comunitaria, según acaba de decir el portavoz de Competencia, Jonathan Todd.
¿A ver si Álvarez-Cascos, único disidente hasta la fecha en el oasis pantanoso asturiano, acaba por tener razón?
Lo que sea sonará. Entre tanto importa considerar cómo en Asturias pueden desatarse las polémicas más encendidas por las bobadas más tontas mientras que los asuntos de fondo suscitan sospechosísimos consensos por no decir silencios, por no añadir silencios sepulcrales, por no rematar, ya, con lo de los sepulcros blanqueados bíblicos.
Dicho de otra manera, existe un establecimiento tan cerrado como torpe que mira siempre para otro lado cuando se rozan determinadas áreas pero que aprieta las filas si alguien osa sacar los pies del tiesto.
Como pueden ver, yo mismo me ando con rodeos, frases hechas, tópicos aburridos y oraciones sin sujeto, verbo y predicado como en la prehistoria próxima pasada y al tiempo tan de actualidad, porque ya me dirán quién se atreve a llamar al pan pan, al vino vino y al golfo golfo.
Mejor la astucia llariega, el retruécano enrevesado, la palabra emboscada, el doble giro copernicano para acabar en el punto de arranque, el amable calor del rebaño y ese dicho tan nuestro: ¡Dios, qué buen ganado si hubiere buen pastor!
Demasiado pesimista para un lunes: ustedes disculpen.
(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente la obra «Elefantes borrachos», de Luis de Pablo).