FRANCISCO PALACIOS
Se dice que en una biografía se unifican las contradicciones de toda una existencia. Contradicciones que asumió y superó ese genio de las mil caras, como lo definió Manuel Hidalgo, que ejerció su profesión de forma ininterrumpida durante casi setenta años. Nos referimos al actor José Luis López Vázquez, fallecido días pasados en Madrid a los 87 años.
Austero, disciplinado, reflexivo, reconocía que había tenido una infancia muy difícil y desarraigada. Que había vivido en una indigencia espantosa, «pero nunca conocí la envidia ni el resentimiento». López Vázquez nunca creyó que las desgracias otorgasen derechos especiales. Después de desempeñar distintos oficios comenzó su carrera como actor teatral a los 18 años en el teatro María Guerrero de Madrid. Fue un trabajador infatigable y un profesional perfeccionista: «Un esclavo del orden incierto». La medalla de oro al Mérito en el Trabajo era precisamente uno de los galardones que más apreciaba.
En su carrera cinematográfica priman las películas de corte humorístico, frívolo. Le gustaba el humor. Nunca se sintió encasillado por ello, aunque estarlo no le parecía un defecto, «encasillados estaban, por ejemplo, Chaplin, los hermanos Marx o Woody Allen». Es muy probable, sin embargo, que el reconocimiento de López Vázquez hubiera sido muy distinto de haber interpretado sólo este tipo de películas.
En 1967, el director Carlos Saura le confía el papel de protagonista, junto a Geraldine Chaplin, en la película "Peppermint frapeé" (hielo picado con licor de menta), una historia con tintes surrealistas en la que Saura rinde homenaje a su maestro Luis Buñuel. López Vázquez interpreta de forma magistral a un médico cuarentón (Julián), un obseso sexual atrapado en una trama desasosegante y trágica. Para el hijo mayor del actor, José Luis, «Peppermint frappé», que ganó en 1968 el «Oso de plata» en el Festival de Berlín, supuso el espaldarazo definitivo en la carrera artística de su padre. Asimismo, se dice que su interpretación en esta película había cautivado a Chaplin, entonces suegro de Saura.
López Vázquez hizo dos películas más con Saura: «El jardín de las delicias» y «La Prima Angélica». Y de esos años son también, entre otras, «Mi querida señorita» ( en la que se habría inspirado Dustin Hoffman para interpretar «Tootsie») y «La Cabina», basada en el magnífico relato de Juan José Plans. Estas películas colocan a López Vázquez en las pantallas de los grandes festivales y adquiere entonces un prestigio internacional.
El gran director estadounidense Geoge Cukor lo elige en 1972 para interpretar «Viajes con mi tía» y queda fascinado con su interpretación. Cukor le habla de otras colaboraciones en Hollywood, pero López Vázquez se niega alegando que no le faltaba trabajo en España.
Si un hombre es ante el conjunto de sus cosas hechas, José Luis López Vázquez bien merece ser reconocido por sus actuaciones en los escenarios y ante las cámaras como un verdadero patrimonio nacional.