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La selección española, en Euskadi

n Sobre el levantamiento del veto a la «roja» en el País Vasco

 
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La selección española, en Euskadi
La selección española, en Euskadi  

J. M. CARBAJAL Parece que estaba soñando, pero no era así. Maldita falta que hizo el restregarme los ojos. El único motivo de ese pequeño desconcierto vespertino era la noticia que saltó en Euskadi. Allí, los grupos políticos de PSOE, PP y también el liderado por Rosa Díez unieron sus fuerzas para «romper» el veto en aquellos lares a la presencia de la selección española de fútbol y, del mismo modo, a la Vuelta Ciclista a España. Sí, sí, en pleno 2009, una comunidad autónoma española aboga por ver y disfrutar de eventos deportivos españoles del más alto nivel.

Visto el rocambolesco panorama desplegado a raíz de la última final de la Copa de su Majestad el Rey, disputada en Valencia, entre el Barça y el Athletic, incluido el tremendo «papelón» realizado por La Primera de TVE al sonar el himno nacional, me parece que el asunto traerá cola, muchísima tela. Imaginemos que se conceda la organización de un partido de la «roja» sea en «la Catedral» bilbaína o bien en feudo donostiarra. ¿Lo tratarán como un encuentro de altísimo riesgo? ¿Habrá máximas medidas de seguridad? ¿Sólo apto para mentes adultas?

Si no existe un mínimo sentimiento patriótico, mejor dejar las cosas como están. De nada sirve que todos los «telediarios» de esa ficticia fecha se desvelen por recoger lo que rodearía a una mera confrontación futbolística internacional por el simple hecho de que la «roja» jugase en una concreta ciudad española, dentro del propio País Vasco. Sin lugar a dudas, es digna de elogio la iniciativa de la clase política que rige actualmente Euskadi, pero que chocará de lleno con posturas independentistas de sectores radicales.

En realidad, resulta hasta penoso que muchos aficionados vascos, aunque con sentimiento español, no puedan disfrutar de la «roja» en su comunidad autónoma debido a la intransigencia de algunos que se definen como demócratas. Seguro que a Llorente y a Xabi Alonso, por citar sólo a dos jugadores, les colmaría de satisfacción el poder lucir los colores del combinado español en Euskadi; lo mismo les pasaría, creo, a los muchos chavales de la fructífera cantera vasca que visten esa elástica en las categorías inferiores de la selección española. ¿Por qué ese castigo? ¿Extranjeros en su propia nación?

Caso parecido debe pasar en Cataluña, sobremanera con personajes como el ya conocido dirigente Juan Lapuerta que añoran por vivir en un país catalán, independiente del Estado español. Ahí, me consta que nadie elevará al Parlament una petición como la aprobada en Euskadi. Baste recordar lo que acontece con los empresarios que rotulan en castellano sus negocios, a los que abrasan con cuantiosas sanciones hasta hacerlos entrar en vereda. ¿Para cuándo la selección española de fútbol en Barcelona o Gerona? Ni está, ni tampoco se le espera. Y pese a contar en sus filas con los «jugones» barcelonistas Xavi, Iniesta, Pujol, Piqué?

Pero mientras eso sucede en el mundo del deporte rey, los dirigentes catalanes sí se suman a otros magnos faustos deportivos como los más entusiastas españoles. Pasó con los Juegos Olímpicos de Barcelona-92, donde la españolía se enalteció por todos los puntos cardinales del país catalán. Al menos era la imagen que quedaba mientras las preseas iban cayendo del lado de nuestros representantes en las distintas disciplinas. ¿Se trataba de un verdadero clamor o quizás un espejismo? Lo cierto es que brilló España y, por ende, los laureados atletas del país de la piel del toro.

Lo que resulta absurdo es pretender la internacionalización de las selecciones autonómicas o la segregación del combinado español -sea de cualquier disciplina deportiva- en otras diecisiete selecciones regionales. Por cierto, ¡mira que son listos los catalanes!, independentistas hasta los tuétanos para unas cosas y españolistas para otras. ¿A qué viene esto? Simplemente, a que el Palau Sant Jordi albergará en diciembre la final de la Copa Davis entre España -con Nadal y Cía.- y la República Checa. Como en el año 2000, el equipo nacional español de tenis en la Ciudad Condal. ¿Intentarán boicotear la finalísima de la Ensaladera los Lapuerta de turno?

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