JOSÉ LUIS POYAL
El próximo lunes, 23 de noviembre, el Ayuntamiento de Avilés recibirá en Madrid, en la Fundación Ortega y Gasset, la distinción de «Sobresaliente en transparencia», al ser calificado como tal y ocupar el segundo puesto en el «ranking» dentro del segmento de los 110 mayores municipios de España.
Nuestro Ayuntamiento ha logrado una puntuación de 97,5, sobre 100, como índice de transparencia Ayuntamiento (ITA), correspondiendo a la evaluación de su comportamiento en áreas como relaciones con los ciudadanos y la sociedad, transparencia económica financiera, contrataciones, urbanismo y obras públicas.
El índice se elabora por «Transparencia Internacional de España», que dirige Jesús Lizcano, partiendo de ochenta indicadores, y sirve para medir el nivel de transparencia, ante los ciudadanos y la sociedad, de los ayuntamientos españoles.
Transparencia es el «derecho a saber». El derecho que tiene el ciudadano a estar completamente informado sobre todo aquello que le afecte de forma individual o colectiva. Transparencia informativa no es equivalente a la edición de publicaciones multicolores con fotografías de inauguraciones, mensajes paternalistas de los ediles y reportajes folclóricos, ni despachar el problema con una web turística.
El año pasado el Ayuntamiento de Avilés obtuvo la puntuación de 63,5, ocupando el puesto 23.º. Merece un público reconocimiento por los avances conseguidos. Son destacables los referidos a los indicadores de información económica, contrataciones y urbanismo, en los que ha obtenido la máxima puntuación posible. Estos logros son una buena respuesta para contribuir a rebajar ese clima de sospecha generalizada en la gestión pública, que se ha agudizado en los últimos tiempos.
Nuestro país se sitúa en el pelotón de los torpes en cuanto a percepción de la corrupción. Figura en el puesto 32.º, por debajo de estados como Chipre, Emiratos Árabes o Estonia, y viene perdiendo «ranking» año tras año.
Tres causas destacan como más significativas para favorecer el caldo de cultivo de los escándalos y corrupción. El clientelismo que invade las administraciones a todos los niveles, central, autonómica y local, junto a empresas públicas, fundaciones, gerencias, etcétera. En segundo lugar, la necesidad de mejorar los mecanismos de control sobre la actividad de los partidos políticos y su financiación. En tercer lugar, una revisión legal para concretar incompatibilidades, conflictos de intereses y evitar tanta empresa mixta público-privada, que otorgan contratos sin concurrencia válida. En esta línea se expresaba el presidente de TIE. No cabe resignación ante la corrupción. Medidas como fomentar la transparencia en todos los niveles, incluido el sector privado, son de aplicación urgente, y sirven para aplicar las recetas siguientes.