JAVIER MORÁN
Begoña Huergo acaba de mostrarnos la mágica versión gijonesa del «camino de baldosas amarillas» por el que triscaban en «El mago de Oz» Dorothy Gale (la actriz Judy Garland) y sus amiguitos, el león cobarde, el hombre de hojalata, etcétera. En aquella película, dicho camino conducía a la Ciudad Esmeralda, pero el propuesto por la concejala de Seguridad Ciudadana y Movilidad conduce a ninguna parte de esta Villa de Jovellanos, que no obstante es capital, no de la Costa Esmeralda -que es donde Berlusconi tiene el palacio-picadero-, pero sí de la Costa Verde. Pues bien, el embaldosado creado por Hollywood toma la forma en Gijón de un camino compuesto por balizas luminosas amarillas, que son esos chinchetones con luz que la municipalidad ha incrustado en unos cuantos pasos de cebra de la villa.
La verdad es que estas balizas, tomadas en conjunto, sí conducen a un lugar, al «plan Zapatero», o plan E, ése cuyas inversiones han de exhibirse mediante grandes cartelones. Pero, claro, si en cada nueva baliza instalada en Gijón se hubiera colocado una pancarta como la que pide el Gobierno nos habrían quedado tapadas todas las calles.
El caso es que antes del plan E había 256 balizas en Gijón, y después, nada menos que 751. Como pueden comprobar, el crecimiento ha sido espectacular. La economía no crece, pero los puntos amarillos en Gijón se han multiplicado por tres. Menos da una piedra.
Total, que en vista de éxito y como no se pudo colocar un cartelón en cada baliza, la concejala ofreció una animada rueda de prensa en las Consistoriales para presentar tal incremento. Y sólo le faltó un detalle a doña Begoña Huergo: ofrecer al mismo tiempo un plan turístico bajo el eslogan «Visite Gijón y conozca su ruta de balizas amarillas». ¿Acaso no existe el turismo de congresos, o el gastronómico? Seamos creativos y alumbremos de una vez el turismo de balizas.