JAVIER NEIRA
Cierre a una semana horrible. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, acusó al PP de estar del lado de los piratas y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le dijo a un diputado popular que lo oía y lo veía, vamos, que lo espiaba implacablemente.
No caben injurias más graves ni conductas más liberticidas.
Desde septiembre es evidente que el Gobierno está en las últimas. Obviamente es imposible precisar plazos para el finiquito porque ya se sabe que existen los zombies, así que entre las luces de Navidad y el semestre europeo -con el poeta belga y la baronesa británica- puede llegar al verano y, entonces, tras aplicar otra cataplasma, continuar hasta sabe Dios cuándo.
En todo caso, la campaña de difamación desatada desde enero con grabaciones ilegales, filtraciones delictivas y publicidad siniestra -a partir de las dos premisas anteriores todo es maniobra inaceptable en una democracia- no ha dado los frutos esperados. A pesar de tácticas dignas de Beria, el PP le saca casi siete puntos en los sondeos al PSOE. Pronto estará en la mayoría absoluta.
Los progres son capaces de todo, ya lo estamos viendo, y lo que se anuncia: para el 12 de diciembre, manifestación peronista de los sindicatos paniaguados ¡contra los empresarios! cuando es la disparatada política económica del Gobierno la que fabrica del orden de 100.000 parados más cada mes.
Como se decía hace bastantes años, los últimos coletazos del régimen van a ser terribles. Estamos ya en esas. El Gobierno es una sombra derrotada mientras ZP extiende ese certificado fantasmal a toda España.