La Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación, corporación de Derecho Público que representa los intereses generales de las empresas de Gijón, Carreño y Langreo, celebrará elecciones durante el primer trimestre de 2010, y un primer candidato ha saltado ya a la palestra: el empresario Félix Baragaño, director gerente del grupo SEM (Sociedad Española de Metalización), presidente de la Red Asturiana de Business Angels y ex presidente del Gijón Baloncesto. El actual mandatario cameral, Luis Arias de Velasco, que preside la institución desde marzo de 2006, aún no ha anunciado su intención de presentarse a la reelección, pero se da por hecho que concurrirá por segunda vez a las urnas.
Femetal, colectivo empresarial al que pertenece el nuevo candidato, no ha tardado en manifestar públicamente su apoyo a Baragaño, un empresario del que la Federación del Metal destaca su talante «conciliador e integrador»; e incluso Arias de Velasco ha saludado el paso adelante dado la pasada semana por su previsible contrincante, a quien ya intentó integrar en el dirección cameral como «delfín» hace dos años, sin éxito.
Que suenen ya tambores de contienda electoral en una de las instituciones señeras de esta ciudad, la encargada de organizar y gestionar la anual Feria Internacional de Muestras, convocatoria señera del verano gijonés, da pie a reflexionar sobre la necesidad de un consenso que permita conformar un pleno cameral robusto y capacitado para pilotar la salida de la crisis.
En momentos de incertidumbre económica como los que esta región atraviesa en la actualidad, y que en Gijón se acrecientan incluso con los negativos datos de empleo y de actividad en distintos sectores productivos, nadie duda de la relevancia de la Cámara Oficial de Industria y Comercio como entidad llamada a liderar iniciativas empresariales que ayuden a mejorar algunos de los pésimos indicadores socioeconómicos. Y ha de hacerlo desde la unión del conjunto de los sectores empresariales.
En este difícil contexto la Cámara debe mantener como principal objetivo el apoyo y la promoción de las empresas de su ámbito territorial, ofreciendo a las pymes servicios de alto valor añadido, cubriendo las necesidades de formación y asesoramiento de los empresarios y ayudándoles a abrir nuevos mercados internacionales. Estas iniciativas han experimentado un innegable avance durante el actual mandato cameral. Si bien es cierto que el actual equipo directivo ha tenido que capear varias crisis durante los últimos años, incluso en los tribunales, también es de justicia reconocer que se han llevado a cabo propuestas que han supuesto la racionalización del gasto, la reordenación de la plantilla y la modernización de una institución que anteriormente funcionaba de una manera menos profesional.
Impulsar la apertura al exterior de las empresas asturianas se antoja una necesidad acuciante en este momento de grave recesión y de escasez de recursos también para una Cámara de Comercio que el curso próximo, año electoral, gestionará un presupuesto de 7.760.000 euros, casi un diez por ciento por debajo del actual.