HERMINIO
HUERTA
Mensa es una organización internacional que agrupa a 110.000 socios en todo el mundo, cuya característica principal es que sus asociados son superdotados con un cociente intelectual (CI) superior a 132 (para que ustedes se den cuenta, el de la gente normal está en una media de 80). Su nombre significa mesa en latín en recuerdo de la redonda del rey Arturo, como símbolo de que es un club cuyos miembros son iguales en derechos y obligaciones.
Fue fundada en Inglaterra en 1946 y sus objetivos han sido y siguen siendo: «la identificación y la promoción de la inteligencia en beneficio de la humanidad, así como proporcionar a sus socios un entorno intelectual estimulante». Es decir, lucha contra la pereza, la debilidad y el desaliño mental, promoviendo la potenciación del uso del talento.
En España, esta organización tiene alrededor de 1.400 socios y para ingresar en ella (se puede a partir de los 14 años) tiene usted, amigo lector, que obtener una puntuación por encima del 98 por ciento de la población general en un test de inteligencia debidamente supervisado. Existe una prueba específica de esta agrupación que tiene una duración de media hora para contestar a 30 preguntas y planteamientos. También disponen de un test preliminar orientativo, que pueden encontrar en internet, cuya duración es de ocho minutos y cuyo resultado, como su nombre indica, le orienta a usted acerca de si tiene alguna posibilidad de superar la prueba definitiva que le permitiría formar parte de este exclusivo club.
Solamente una de cada 50 personas (el 2 por ciento de la población) está capacitada para ser miembro de Mensa. Pertenecen a esta asociación, ajena a cualquier color político, todo tipo de personas sin distinción de raza, religión, estudios académicos, profesión o estatus económico. La lista incluye lógicamente a famosos y a triunfadores, pero también a taxistas, a obreros y a todo tipo de trabajadores. Formar parte como miembro de esta comunidad tiene ventajas muy importantes, entre las que hay que destacar el acceso a becas, foros y contactos entre sus asociados que crean lazos interesantes para todo tipo de actividades.
Mensa se mantiene económicamente independiente, pues sus ingresos principales se nutren de las cuotas de los socios, que ascienden a 48 euros anuales. Para que hagan un poco de ejercicio, les contaré que hace años en uno de los test de Mensa se incluía una pregunta curiosa que planteaba que J. Davis, que vivía en el piso 62.º en un edificio en Nueva York, salía todos los días a trabajar a las ocho de la mañana sin ninguna dificultad porque, además, su empresa quedaba cerca de su domicilio, pero, finalizada su jornada laboral, a las 19.00 horas, necesitaba ayuda para llegar a su casa. ¿Por qué?