TONI SILVA
En plena lucha de los vecinos de las aldeas riosellanas contra el «Catastrazo» que les (nos) están imponiendo entre Hacienda y el Ayuntamiento sale la Corporación local anunciando que otro concejal más, el cuarto, va a empezar a cobrar un sueldo del Ayuntamiento. Hace pocos días, el Alcalde rechazaba la rebaja del IBI que le reclama con razón la gente de las aldeas (mientras que los de IU miran para otro lado, pues parece ser que eso es competencia del «otro» Ayuntamiento, el socialista) y les preguntaba que de dónde recortarían ellos si rebajaba el impuesto: «¿De las inversiones en las aldeas?, ¿de la promoción turística?», decía. La pregunta debía ser con la boca pequeña, pues no creo que les fuera a hacer mucho caso, especialmente si estos afectados le hubieran contestado que lo primero que se debería recortar tendrían que ser los sueldos de los ediles, unos sueldos que, junto con los de Llanes y Cabrales, jamás habían sido tan elevados fuera de las grandes ciudades. Conviene recordar que los sueldos brutos (repito, brutos) que estos mandatarios se pusieron a sí mismos en 2007 fueron nada menos que de 52.000 euros anuales para el alcalde socialista, 33.500 para un concejal de IU y 23.000 para el otro. En total representa casi un 20% más que los anteriores y ello, qué cosas, después de haber hecho una campaña basada en la «austeridad» y en la crítica frontal a los sueldos de los anteriores, los del PP.
Ya están empatados. Cada uno de los «dos ayuntamientos» de Ribadesella (el del PSOE y el de IU) ya tiene dos liberados, independientemente de su eficacia como gestores públicos, una eficacia que en algunos casos -no diré nombres, «por sus obras los conoceréis»- deja bastante que desear. Parece que lo que mola ahora es cobrar del Ayuntamiento, asegurarse las catorce pagas anuales y rezar para que dure. Me decepciona un poco IU de Ribadesella, que desde que pisa moqueta -al igual que IU de Asturias- ya no levanta banderas reivindicativas de casi nada. En el tema del cuarto concejal liberado a costa del Ayuntamiento me desconcierta que los de IU aplaudan, pues hace sólo un año montaron en cólera y consiguieron que el socialista Raúl Minordo no llegara a cobrar el sueldo de edil al que aspiraban él y su grupo. Justificaron entonces su negativa en que el pacto firmado con el PSOE sólo contemplaba un liberado socialista, el Alcalde, aunque parece ser que ese pacto (cuyos contenidos desconoce la ciudadanía) es libre de ser interpretado según las circunstancias o las conveniencias.
El flojito y comedido PP local, que sólo enseñó los colmillos precisamente en el «caso Minordo», votó en contra del cuarto liberado, pero apenas levanta la voz. Ni convoca ruedas de prensa para airear sus críticas, ni saca boletines, ni comunicados, ni encabeza movilizaciones, ni arma la de Troya con muchos de los temas (la aberración de la calle Comercio, por ejemplo) que les pasan por delante de la puerta. ¿Cómo querrán los populares, me pregunto, que sus posicionamientos calen en la sociedad, en sus votantes o en los que pueden ver en ellos una opción de cambio? Lo suyo, incluidas sus inertes juventudes, parece un dulce flotar, un dejar pasar sin despeinarse a ver si en las próximas elecciones toca la flauta y las urnas les devuelven los pocos votos que les faltan para recuperar la mayoría absoluta, algo improbable si siguen así. Su portavoz municipal, Juan Manuel Blanco (el único que se deja ver un poco en ese partido, pero menos de lo que cabría esperar de sus cualidades), ha dicho que en tiempos de crisis no se debe liberar a más concejales. Creo que se queda corto: los ayuntamientos, y más los pequeños, no deben soportar esa sangría ni en tiempos de crisis ni en ningún otro tiempo. La austeridad que predica el político debe empezar por su propio sueldo.