TONI SILVA
El fin de año nos trajo una buena noticia, pues buena noticia es que en estos tiempos de indiferencia social y políticos a sueldo (quién nos lo iba a decir hace unos años) tome cuerpo una reclamación popular, por humilde que sea. Lo que se acaba de conocer es que en Llanes se están recogiendo firmas en algunos comercios para que siga habiendo un cine en la villa, ya que el Cine Mar cerró sus puertas hace unos años, igual que el Divino Argüelles de Ribadesella -también propiedad de la empresa Pesquera- y los del resto de la comarca, donde no queda ni uno abierto. El Teatro Colón de Cangas aún se abre ocasionalmente para las actividades culturales que organiza el Ayuntamiento, pero eso sí, a costa de pagarle a la empresa propietaria un suculento alquiler, que podría darse por bien empleado si ello facilita un acuerdo y en un próximo futuro el inmueble pasa a propiedad pública, se restaura y se convierte en una sala municipal. Si el Ayuntamiento cangués saca a delante la operación, no solamente hará una gran labor sociocultural, sino que también dará una lección a los demás Ayuntamientos de la comarca, que han mirado para otro lado mientras iban cerrando sus cines y teatros.
Ya sé que un Ayuntamiento no puede dedicarse a explotar un cine, y mucho menos en plena crisis del sector, pero lo que se le debería exigir es que en cada villa importante -y éstas lo son- existiera un local en buenas condiciones para alojar un espectáculo, una conferencia, un homenaje, un concierto, una obra de teatro y si me apuran, hasta un congreso pequeño o incluso mediano. Y cuando hablo de "buenas condiciones" estoy pensando en algo muy distinto a los salones de actos de las casas de cultura de la comarca, pues todos se han quedado obsoletos casi desde el mismo momento en que fueron construidos. Estoy pensando en lugares con más capacidad de aforo, con mejores condiciones de climatización y visibilidad, con una acústica e iluminación bien diseñadas, con un escenario adecuado y con algunas dependencias adyacentes que puedan servir de camerinos para que los que actúan puedan cambiarse, prepararse y calentar las voces, de forma que no tengan que hacerlo en un pasillo, en la calle o delante del público, que es lo que está sucediendo ahora en algunos sitios. Cuando hablo de "buenas condiciones", desde luego que no estoy pensando en una carpa, que puede ser una solución para una fiesta de verano pero en ningún caso para un concierto navideño, tal como tuvimos que padecer en Ribadesella hace unos días.
Ya sé que soy muy repetitivo pidiendo un auditorio para Ribadesella, pero voy a seguir haciéndolo al menos hasta que todos los partidos políticos (incluso aquellos que reaparecen en vísperas electorales prometiendo cosas y luego vuelven a desaparecer) incorporen a sus programas electorales la necesidad y el compromiso de construir un buen auditorio. Soy algo repetitivo, ya lo sé, pero gracias a mi experiencia personal con el enlace de Bones y con el museo de Tito Bustillo también sé que dar la lata es la manera de conseguir cosas, aunque al principio parezcan desorbitadas. Aplaudo la iniciativa vecinal de Llanes de recuperar el cine y aplaudiré aún más a quien proponga construir auditorios en estas villas, pues todas merecen una buena instalación de éstas.
De postre, una meditación: la solución global para la comarca desde luego que no va a ser ese faraónico palacio de congresos anunciado para Llanes (y de construcción más que incierta, por su elevadísimo coste), sino unos auditorios algo más modestos en cada villa, de forma que el negocio de los congresos y los acontecimientos culturales se puedan repartir por el territorio de forma más socializada, realista y eficaz. Café para todos, y si puede ser, con leche y galletines. Feliz año nuevo, queridos lectores.