J. M. CARBAJAL
Esto no hay Cristo que lo entienda. Me refiero al fútbol «súper profesional» de este país, en lo que respecta a los grandes clubes. La penúltima ha venido a ser la negociación llevada a cabo días pasados entre los capitanes del todopoderoso Real Madrid con sus dirigentes sobre las primas que se embolsarán en este 2010 por conquistar la Liga de Campeones y el Campeonato Nacional de Liga. Un «doblete», que si cae del lado blanco, le reportará a cada elitista jugador del equipo merengue la friolera de casi un millón de euros. ¡Espeluznante!
Permítanme la intromisión, pero ese controvertido asunto sí causa alarma social. Se puede decir más alto, pero no más claro. Manejar esas astronómicas cifras en el mundillo del balompié patrio, en plena crisis global como la actual, pone de manifiesto que el «deporte rey» camina por derroteros bien distantes de la realidad cotidiana. Quizá por unos rumbos totalmente planetarios, ajenos a lo que acontece en la Tierra. Y mucha culpa la tienen los dirigentes que aceptan, cada dos por tres, las exigencias o los caprichos de esos «galácticos» de auténtica pasarela, pese a que triunfan vistiendo el calzón corto en los rectángulos de juego.
Siempre pensé que las victorias, así como las derrotas, entraban dentro de los sueldos -nóminas- y fichas millonarias -contratos- que reciben los futbolistas, ya sean del Madrid, del Barça o de cualquier otro club de los considerados de élite. Pues bien, estaba equivocado. Por lo visto, ahora los jugadores también necesitan incrementar su dosis competitiva, su entusiasmo en defender unos colores, con estratosféricas «primas» para evitar, pienso, descentrarse en su rendimiento. La prueba más elocuente son los 100 millones de las viejas pesetas por barba que podrían ingresar en sus respectivas cuentas corrientes si logran la Liga de Campeones. Triste ejemplo.
La verdad, ¡esto es una «casa» de locos! Si hace nada la ciudadanía se alarmaba por la decisión del Gobierno socialista de España de dilatar la edad de jubilación hasta los 67 años, ¿qué pensará de esas astronómicas cantidades que ganan los privilegiados futbolistas del Bernabeu y del Camp Nou, sin ir más lejos? Si hace apenas unas fechas la ciudadanía de este país conocía las intenciones del Ejecutivo de ZP de incrementar en una década más las cotizaciones para tener derecho a una modesta pensión, ¿qué dirán sobre la «burbuja» en la que se ubican los futbolistas blancos y blaugranas? Es de difícil explicación.
Y no te lo pierdas: a esa «prima» de los 100 kilos de «pelas» se le debe añadir otra más, la asignada por apuntarse el Campeonato Nacional de Liga. ¡Vamos, apenas 350.000 eurillos para cada mocete de la Casa Blanca de la Castellana! Seguro que muchos fans de esos jugadores madridistas aplaudirán el despilfarro, aunque otros más sensatos pondrán el grito en el cielo. Me sumo a los segundos, ya que, a tenor de la que está cayendo, se trata de un pésimo ejemplo de solidaridad. ¿Les pasó por la sesera a esos profesionales del Madrid o del Barça donar alguna de las «primas» a ONG (Mensajeros de la Paz, Manos Unidas, Cáritas Diocesana?)? Seguro que no entra en sus planes.
Tan sólo resta «descubrir» las cantidades que también pactarán los seleccionados del equipo nacional español que acudirán al Mundial de Sudáfrica este próximo verano. Estoy por pensar que la Federación del señor Villar y demás «compis» tirará la casa por la ventana para que nuestros representantes se sientan cómodos -en sus bolsillos- por intentar conquistar ese Campeonato del Mundo de fútbol, sellando unas «primas» por fase superada. ¿Alguien piensa que habrá austeridad? Viendo el presente panorama, creo que no, pues a menos perres a lo mejor hay un menor rendimiento de los que lucirán la «roja» en la tierra de Mandela. ¡Qué triste, como para no dormir!