JAVIER MORÁN
Del tajo que le va a pegar el Gobierno al presupuesto de infraestructuras de los próximos ejercicios se va a quedar fuera la Autovía del Cantábrico y la llegada de la Alta Velocidad a Asturias, según ha asegurado el ministro de Fomento, José Blanco. También ha afirmado que la misma salvación le cabe esperar a tu tierra natal, Galicia, donde no se alargarán los plazos del AVE. Aunque no sabemos cuánto va a durar el Gobierno de Zapatero, mientras Blanco permanezca en el Ejecutivo tal vez podemos confiar en el destino común astur-galaico. De hecho, estamos ambas comunidades en la misma cola. Este año le toca al AVE de Levante, y hacia 2013 o 2014 será el turno del AVE del País Vasco. Antes de ello, la variante de Pajares tendría que estar operativa y hacia Galicia los trenes tendrán que haber acortado sustancialmente sus tiempos de viaje. Más tarde vendría el estirón final, hacia 2015, con la Alta Velocidad gallega en funcionamiento y el AVE alcanzando Gijón.
No obstante, a José Blanco le tiemblan un poco las fechas, porque su departamento expuso el pasado verano que la meta asturiana correspondía a 2015, pero ahora el Ministro ya nos ha añadido un año más. Con todo, visto lo que se avecina durante años en las cuentas públicas de la nación, firmamos ahora mismo el compromiso de 2016, ya que nos tememos que el remate de la variante de Pajares con el famoso tercer carril para mercancías va a suponer un gasto muy superior al previsto, aparte de que los retrasos y posibles sobrecostes en el paso bajo la Cordillera todavía pueden darnos alguna sorpresa. Es decir, que no alcance el dinero comprometido de 2004 en adelante y que el suplemento necesario nos avinagre otras obras, como la del trazado entre Pola de Lena y Gijón.
Ahora bien, si Blanco dice que el AVE asturiano es para 2016 es que existe previsión para el crecido gasto que supondrá dicho tendido hasta la villa de Jovellanos.
Hasta aquí las esperanzas, y a partir de aquí lo restante en el vacío, por ejemplo, el metrotrén de Gijón, o los planes de Feve para meter mercancías por Pajares y para acelerar sus trenes cantábricos.