JAVIER NEIRA
Ahí está Severino García Vigón, presidente de los empresarios asturianos, con unas declaraciones que son un tren expreso de sentido común y equilibro entre claridad y prudencia. Si las cosas fuesen como debieran, García Vigón sería elegido nuevo presidente de la CEOE, y no sólo ante las complicadas circunstancias por las que está pasando el actual titular de esa institución, sino porque hace falta gente como él, y que conste que no me mueve en este caso la pasión por los colores asturianos.
Un paréntesis: Pepiño ha dicho que «en este momento sólo hay una camiseta, que es la de España». Tiene el rostro de cemento: primero negaban el concepto de nación; después, la crisis, y ahora quieren solucionar la crisis con la nación. Sí, de cemento armado.
Volviendo al asunto, en los puestos clave hacen falta personas que sepan decir lo necesario sin pasarse de frenada.
Y sobre lo necesario, no hay dudas a la vista de la hipercorrupción de Mallorca -hace tiempo se publicó, y no ocurrió nada, que Munar había intentado meter en su domicilio una macrocaja fuerte en la que se pueden guardar ¡8 millones de euros! y el peso hundió el ascensor- o del sectarismo de los ataques feroces de la agitprop a Aznar mientras oculta la mansión que va a estrenar Felipe González en Marruecos.
Hay que hablar sin trampas y, tras dejar las cosas claras, pactar sobre un programa de salvación nacional. Punto primero, Zapatero para casa: punto segundo, diez nuevas centrales nucleares; punto tercero, ruptura de las relaciones diplomáticas con Cuba...
Ojo, que todo está cambiando a velocidad de vértigo. Por ejemplo, una recientísima encuesta da al PP ganador por mayoría absoluta en Gijón. Por algo los populares gijoneses han pedido la condena oficial de Castro, mientras que los carbayones, como siempre -zzz, zzz, zzz...-, de siesta. Final: vista y al toro.
(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente la suite «Rodeo», de Copland).