JAVIER MORÁN
Tenemos a la municipalidad lanzando y parando goles por todas las esquinas, aunque lo más parado en este momento es la depuradora del Este, ya que el asunto queda para 2011, según acaba de indicar la Confederación Hidrográfica del Norte. La disculpa suena a broma: según este organismo hay dinero público para empezar este año con las obras, pero hay que firmar un papelín que señale al organismo licitador, que será el propio Ministerio y no la Confederación. Van ya casi veinte años en el intento.
En cuanto a las restantes escuadras por las que se cuelan los balones municipales hay otra muy curiosa. Parecer ser que en las empresas municipales públicas Emtusa y Emulsa, de autobuses y de limpieza, algunos han rememorado -o les han hecho rememorar- los versos del poeta: «Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida...». Total, que han avivado el seso y han ido a votar las elecciones de la Cámara de Comercio, cosa que según nos dicen no habían hecho nunca, al menos en la historia reciente de la villa. Y he aquí cómo el nuevo gerente de Emtusa, que acaba de ser fichado con gran pompa y circunstancia, no sólo ha sido señalado por el dedo de Dios para tal cargo, sino que recién llegado ha podido actuar ya como un verdadero paisano con papeleta. ¿Habrá dispuesto el consejo de administración de Emtusa de 24 horas previas para la reflexión o, en cambio, una voluntad sobrenatural se le habrá manifestado al gerente en sueños, como en la antigüedad acaecía con los profetas? Pues nada, que el Ayuntamiento se ha cubierto de nuevo de gloria en el manejo de las empresas públicas bajo el manto protector de las sociedades anónimas. Una aberración más.
Ahora bien, la confusión de lo público con la apariencia de privado no nos estremece tanto como ese manifiesto del Consejo de Cooperación, redactado por un inspirado talento de IU y que nos revela que en España se tortura, al igual que sucede en la Cuba del Comandante. ¿Qué decir? Que nos rasgamos las vestiduras.