JAVIER
NEIRA
Era obvio que Jorge Fernández León -Laboralman por los siglos de los siglos amén- había metido la pata hasta el corvejón retirando al Principado socialista del proyecto para que el Oviedo popular logre la capital europea de la cultura en 2016.
Laboralman se precipitó, arrastró en el error a las alcaldesas de Gijón y Avilés y, zas, Gabino de Lorenzo se lanzó por esa brecha -¡dejaime solo!-, de manera que si la empresa se frustra en octubre, el fracaso será resultado de una cacicada más de los socialistas, y si pasa el corte, lo dicho, en enero de 2012, en que se decidirá definitivamente todo, será Álvarez-Cascos quien esté en la Presidencia del Principado y entonces Oviedo llevará todas las de ganar porque, asimismo, Rajoy vivirá en la Moncloa.
La ecuación es enormemente favorable a Oviedo porque si el proyecto fracasa quedará denunciado, urbi et orbi, el odio que los progres tienen a la capital asturiana, y si triunfa, premio gordo de los de verdad.
Un gana-gana infalible salvo que todo lo echen a rodar con su endémica torpeza el Estudiante y el Algarrobo, siempre prestos al desastre.
Así las cosas, ayer Paloma Sainz, lideresa de los social-vetustenses, decidió sumarse a la iniciativa de la capitalidad, encabezada en solitario por De Lorenzo. A ver si las alcaldesas Paz Fernández Felgueroso y Pilar Varela -que torearon a base de bien a Gabino de Lorenzo en el tradicional y entrañable encuentro de Navidad- caen de la burra y se suben al tren de la capitalidad cultural carbayona que puede ser AVE ahora que la variante de Pajares apunta a un verdadero ferrocarril europeo de Alta Velocidad.
Y qué pensar y decir de Javier Fernández. Debe estar echando fuego por la boca: ¿apoyará el boicot a Oviedo?, ¿obligará a Laboralman a retractarse?
Con un poco de suerte, y si los gafes que moran en el Ayuntamiento de Oviedo no lo impiden, todo puede volver al punto de inicio y, rodando rodando, lograr el premio gordo.