ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE
PSICÓLOGA
Hay que ver, señora ministra y «miembra» del Ministerio de Igualdad (eufemismo donde los haya), que no está usted tranquila la semana que no da la nota. Sabemos, porque nos lo han dicho en Europa, y por esto nos van a subir el IVA (de eso hablaré otro día) que hay que contener el gasto público... ¡Toma! Y resulta que no sólo no eliminan su ridículo Ministerio, con todos los cargos, directores, subdirectores, funcionarios y coches oficiales, sino que usted, en su país feminista, que se parece al de Alicia en el país de la misandria (odio a los hombres), sigue queriendo sangrarnos a todos con ocurrencias como instaurar como asignatura troncal en la Universidad «el feminismo». O sea nada, unos milloncejos de euritos sólo para que sepamos que las mujeres somos como una especie en extinción que hay que proteger porque no sabemos ni podemos defendernos solas. Yo a eso lo llamo machismo. O quizá sea para que en esa asignatura todos nuestros jóvenes aprendan de memoria, y a ser posible en relieve, el mapa del clítoris, que ya que se ha gastado tanto en él, en algo tendrá que emplearse. Dado su odio a los varones, la materia a estudiar, al menos en psiquiatría y psicología, debería ser su misma persona, porque es realmente el suyo un caso interesante, diferente y una patología que habría que clasificar y analizar, esa obsesión, compulsión, que le lleva a un sinvivir (y a no dejarnos a los demás por ende). El problema es que a fuerza de repetir, instruir y adoctrinar nos está contagiando. Le voy a contar un sucedido de aquí, de mi tierra: un SMS enviado por un señor a su ex pareja en el que le dice: «A ver si no me traes el guaje así, gocha». Consecuencia: un día en el calabozo. Vamos, todo muy normal. Es decir, que porque te llamen «gocha», que por otra parte no significa nada porque el bable no es cooficial, te vas al trullo. Cuando además, como decía el «maltratador» de turno, no era un insulto, era una descripción. Es decir, que no se les ocurra llamar calzonazos, mamón, vago, alelado, cobarde o inmaduro, o vete con tu madre que es donde mejor estás, a un hombre porque eso, que lo podemos hacer las mujeres sin despeinarnos, sería, señora ministra, maltrato psicológico. Porque le juro que esta justicia que deja asesinos, violadores y pederastas en la calle y mete al señor que llama gocha a su ex en el calabozo es una auténtica mierda (usted perdone).