ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE
Yo no sé qué me pasa. Les juro que trato de no escribir de política, entre otras cosas porque no creo en ella, como no creo en este Gobierno ni en muchos otros. Pero, claro, a una la provocan y a mí, que estoy más bien harta, algo se me revuelve cuando escucho estupideces, tal que los dedos se me van solos al teclado. Veamos. Ciertamente es una falta de respeto abuchear durante un minuto de silencio. Perfecto. Pero entendamos que a quien abucheaban era a nuestro insigne presidente, al que abuchean a cualquier sitio que vaya. Mala educación, pero que muy mala, de acuerdo.
El problema es la idea de Carme Chacón de prohibir y prohibir. Me da que no les queda ya nada por prohibir. Van a prohibir fumar -y conste que hablo desde el punto de vista de una ex fumadora- hasta en sitios cerrados para los que se quieran matar con el humo (que mientras no maten a otros, tienen derecho a disponer de guetos, como proscritos, si quieren)... Pero, ya rizando el rizo, prohibirán también fumar en parques, como si el humo se lo fuera la madre a echar directamente en la boca al niño, al que por otra parte tampoco podemos darle un cachete, una ñalgadina que hemos dicho aquí toda la vida, aunque se cague en tus muertos, porque nos pueden quitar la custodia y llevarlo a una de las maravillosas casas de acogida en las que con todo el personal que tienen los pueden atender mucho mejor que la que le dio el azote en el culo. Y así veo yo lo que veo...
Ya puestos, digo yo, por qué no prohíben el alcohol, que causa muchísima adicción, y está dejando lelos a nuestros jóvenes, siendo este Principado, para ejemplo del resto del país, la única comunidad que permite el alcohol a los 16 años... Y digo yo, ¿por qué no prohíben la venta del tabaco, que así no fumaría nadie... Y la del alcohol, que también mata y provoca muertes (que se lo digan a las mujeres asesinadas, a los jóvenes en las movidas nocturnas...) pero, claro, no conviene. Es dinerito para las arcas públicas. En resumen, una hipocresía total.
Nos prohíben oír música en las peluquerías, en las verbenas, en los bares porque viene la SGAE para que Teddy tenga un retiro glorioso. No nos prohíben respirar porque se quedarían sin votantes. Y ahora salen con lo del abucheo. Genial. Me imagino a un policía detrás de cada ciudadano que quiera expresar su descontento con quien sea. Ya puestos, que prohíban aplaudir, lanzar vítores, no vaya a ser que eso pueda fastidiar a unos o a otros. O sea, que nos pongan unas pilas en la espalda y acabemos de una vez siendo los robots de un Estado al que no le queda más que robarnos la libertad de ser nosotros mismos. Es el colmo.