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Un rodeo

La mal follá

Los comentarios de González de Mesa sobre sus compañeras de partido

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La mal follá
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EUGENIO SUÁREZ Si les soy sincero, no pensaba haber tocado el tema, hartamente tratado por profesionales, aficionados y vestales del feminismo militante. Me refiero a la inconveniencia, sin paliativos, proferida por un gerifalte municipal de FAC llamado González de Mesa. Le ha puesto a caldo, quedando patente su falta de condiciones para desempeñar un cargo público. Se permitió comentarios obscenos acerca de sus colegas cuando una de las cosas más arriesgadas que puede cometer persona alguna es denostar, menospreciar o insultar dos cosas intocables: la bandera de un país y sus mujeres. Lo primero está amortizado, ocurre en cualquier parte del mundo, pero denigrar a las señoras es inexcusable.

Hace muchos años, el excelente poeta, y diplomático, Agustín de Foxá, destinado en la Embajada española de La Habana, tuvo la estrambótica ocurrencia de criticar, durante un banquete, a las mujeres isleñas por no llevar faja. Lo comentó con el vecino, pero alguien más lo escuchó y fue a parar hasta la Cancillería y la Presidencia de la República, que entonces ejercía Fulgencio Batista. Se produjo en el acto una queja con forma de nota verbal, que en lenguaje diplomático quiere decir comunicación escrita, y el conde fue destinado a otro puesto.

El edil ovetense se permitió unos comentarios zafios, que ni con información privilegiada son tolerables, y no lo ha soportado esta sociedad permisiva, aunque la unanimidad sólo ha tenido torpe excepción en su propio partido. Contemporáneamente hemos leído un suelto donde se daba cuenta de que ante los tribunales de Aix-en-Provence (Francia) una ciudadana francesa ha denunciado a su marido por abandono sexual desde hace varios años. El tribunal lo ha condenado a una indemnización de 10.000 euros. Bueno, pues ni siquiera en ese caso nadie está autorizado a evaluar la satisfacción de una esposa, decisión que sólo le corresponde a ella. Si yo tuviera ambiciones políticas, pediría que ese hombre fuera llevado al paredón y fusilado a primera hora de la mañana. Como no las tengo, me limito a aconsejarle que se dedique a la apicultura y lejos. En la vieja España nadie puede emitir estimaciones temerarias de este jaez, ni aunque haya políticas que, ante la tele, afirmen que no harán determinada cosa porque no les sale de los que, biológicamente, carecen.

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