PAULINO TUÑÓN
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE VECINOS DE LA GUÍA
El barrio del Coto está de enhorabuena, Gijón también y no digamos nada del Sporting?
No resulta fácil glosar la figura de Fueyo, un cura de barrio, que es tanto como decir de pueblo. Pastor ejemplar en su parroquia tras su periplo en Burundi (él mismo no para de recordar su vocación misionera y no ceja en su empeño de considerarse a sí mismo como misionero). Como viajero ocasional no me pasa desapercibida la parroquia de San Nicolás de Bari, su enclave tan singular, llena de vida por dentro y por fuera, llena de chiquillos y de tertulias de gentes del barrio.
Amigo de todos sus feligreses y de los que no lo son, su pastoral se hace notar. Su bondad y afabilidad son extremas. Sólo tiene una debilidad, y no es otra que su pasión futbolera por el Sporting. Cosa rara, que no le hace pasar por consentir ni el mínimo asomo de crítica peyorativa hacia los jugadores, ni a la directiva, ni nada parecido, que no fuese un premio a la desgracia con el que su peña estuvo otorgando el galardón que tuviese en cuenta el infortunio que afectara a algún jugador en el transcurso de la temporada ligera?
Cincuenta años de servicio a su Iglesia, que es tanto como decir a Jesucristo, es un evento que merece la pena ser reseñado. Como todo es sabido, nuestra Iglesia adolece de jóvenes, y no tan jóvenes, que decidan prestar sus vidas en la entrega al servicio de las almas a través del sacerdocio. Fueyo es un ejemplo de pescador de hombres, como aparece en el folleto de la ceremonia litúrgica con el que ayer celebraba sus bodas de oro.
Por esta razón, mis mejores deseos de felicidad en sus años venideros en su servicio impagable. Al menos, humildemente, yo le deseo su continuidad más allá de la continuidad del propio Sporting.