FRANCISCO GARCÍA - FGARCIA@EPI.ES
No parece un gesto digno de reconocimiento la cerrazón de Puertos del Estado en mantener la anunciada subida de un treinta por ciento en las tasas de El Musel. Y menos aún la escasa vehemencia, por no decir el entreguismo, de los actuales mandatarios portuarios en la defensa de una reducción de tarifas que evitara la merma de competitividad del puerto. Si ha habido algún responsable directo en la magnitud de los sobrecostes de las obras de ampliación, que se le exijan responsabilidades, pero que no paguen esa mala praxis las empresas que se sirven de El Musel para importar o exportar mercancías. No es de recibo, tampoco, andar jugando con fuego en relación con el futuro de Arcelor. No está el horno de la siderurgia asturiana para bollos.