22 de mayo de 2012
22.05.2012
Dando la lata

Benditos

La comparativa entre la corrupción política en Asturias y en otras regiones

22.03.2012 | 04:30
Benditos

La verdad es que, si comparamos la clase política asturiana con la del resto del país, nos podemos dar un canto en los dientes. Vale, son bastante inútiles, algo de sobra comprobado, pero si nos ceñimos a esa afición tan propia del gremio como es la corrupción, nuestros representantes, por lo que conocemos hasta ahora, son como las monjas de la caridad del mundo del latrocinio.


En Asturias estamos alarmados por unos cuantos jamones, algún viajecillo de gorra, unas reformas del hogar y poco más, cuando por ahí abajo se habla de cientos de millones de euros y saqueo a manos llenas de las arcas públicas. Porque las cifras que se barajan son mareantes. Y chalés de lujo, cocaína, paraísos fiscales, descomunales contratos falsos, etcétera. ¡Los nuestros son unos benditos! Y aún pretendemos que sufran las penas del purgatorio por un poco de embutido. Otra cosa sería que se hubiera destapado algo de eso de lo que se habla pero no se toca, llamado «sobrecostes». Porque estoy casi seguro que si en una de estas, a los que se dedican a buscar pecios españoles en los fondos oceánicos les diera por revolver entre los pedruscos del superespigón del Musel, en los cimientos del HUCA o en los enlaces de la autovía minera, encontrarían billetes de 500 euros a mansalva. Y es que, menuda fortuna que tenemos ahí enterrada. La prevista y la imprevista, que ha resultado ser aún mayor.


Sin embargo, no se sospecha de nadie que se lo haya llevado crudo, salvo los jamones. El régimen clientelar asturiano ha sabido mantener la discreción, dando cobijo a centenares de individuos, haciendo y recibiendo favorcillos y, eso sí, gestionando con el culo, algo que ha venido realizando con sumo esmero.


En resumidas cuentas, ¿incompetentes? Al máximo. ¿Corruptos? Si los comparamos con sus colegas de otras autonomías, moderadamente, tirando a poco. Porque, ¿qué es el caso Marea al lado del Palma Arena, los ERE andaluces, el tiberio que hay montado en la Comunidad Valenciana, el Gurtel, Urdangarín y demás escándalos? Una nimiedad. ¿Qué es un jamón de pata negra comparado con los contratos de la Fórmula 1?


En semejante contexto, nuestros políticos son unos santos. Mientras no se demuestre lo contrario.

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