Cuando al jefe no le gustan las transparencias

Profesionales 2.0 y el aire fresco en las empresas

23.01.2013 | 00:00
Cuando al jefe no le gustan las transparencias Cuando al jefe no le gustan las transparencias

En los difíciles tiempos que corren hay datos que muestran una paradoja curiosa. Un cuarto de la población que quiere trabajar no puede hacerlo mientras algunos estudios muestran que más del 80% de los ocupados se planteaban cambiar de empleo. Es decir, en un país sin trabajo, casi todo el mundo quiere irse a otra empresa.


El proceso de cambio de trabajo, como cualquier otro, tiene muchos aspectos a evaluar e infinitas partes en las que todo se puede ir al traste. Desde mantener tus deseos de cambio «en secreto» para no perjudicar tu relativamente segura posición actual en un mercado laboral imposible hasta gestionar una salida elegante con la vista puesta en posibles procesos de búsqueda de referencias. Muchas cosas, y todas pueden salir mal.


Desde el punto de vista del directivo que contrata al nuevo empleado, los riesgos también son claros: costes de formación, riesgo de que el empleado no encaje en la empresa, etcétera. También hay riesgos para el empresario que pierde a un trabajador, y el impacto económico de dicha pérdida es el principal aspecto, que se cuida cada vez más en los últimos años: desde la pérdida de clientes con los que el trabajador tenía una relación personal hasta los costes de formar a un nuevo empleado que le sustituya, pasando por la más etérea pérdida de «know how» en la compañía. Sirva de ejemplo del esfuerzo investigador un estudio que calculaba que cierta empresa de comida rápida tenía que vender alrededor de 7.000 hamburguesas para cubrir el coste de reemplazar a un empleado.


Sin embargo, en los últimos años ha aparecido un nuevo riesgo para la empresa que pierde a un profesional, que a la vez es una ventaja para el candidato pasivo que se puede tomar la búsqueda de un nuevo reto con más tranquilidad. Poco a poco se van implantando y evolucionando ciertas herramientas en nuestro horizonte digital global que permiten a futuros empleados descubrir detalles del ambiente laboral ante un potencial nuevo empleador.


Quizá la más extendida a nivel mundial es Glassdoor (puerta de cristal), cuyo muy transparente nombre hace honor al objetivo de esta página: ofrecer una imagen transparente de cómo es una empresa por dentro. Lo que hace diferente este sitio es el contenido que generan los trabajadores de una empresa o sus antiguos empleados y, sobre todo, la forma en que este contenido se estructura. Uno puede colgar, de forma anónima, información sobre su sueldo, una evaluación de la empresa o, incluso, los detalles de cómo ha ido una entrevista de trabajo y su contenido.


El tamaño de esta red es muy extenso, pese a que la mayoría del contenido proviene de EE UU, Reino Unido y Asia, y -quizá como una síntesis positiva de esas culturas empresariales- lo mejor del sitio es su ánimo constructivo. Uno no puede simplemente registrarse y «poner a parir» al jefe, como se ve habitualmente en el popular sitio español «trabajobasura.info». Aunque, todo hay que decirlo, a veces es inevitable.


En Glassdoor cuando uno emite un comentario anónimo sobre una empresa es obligatorio que dicha evaluación contenga los pros, los contras, así como consejos para la dirección. Además, el número mínimo de palabras en cada campo le obliga a uno a explayarse en lo bueno y en lo malo.


Otro aspecto interesante son las entradas de los usuarios sobre los procesos de selección en los que la gente comenta tanto la estructura como el contenido del proceso de selección. Abundan detalles que van desde el tamaño de las oficinas o el ambiente de trabajo que se respira hasta la evaluación del café de la máquina de la recepción. Este aspecto, unido a un histórico de rangos salariales que diferentes empleados dejan de forma también anónima, es una innovadora herramienta a la que hasta ahora los candidatos sólo podían acceder si tenían un amigo trabajando en la empresa. Este último punto también está cubierto al facilitar Glassdoor la integración de perfiles con Facebook y LinkedIn, lo que te permitirá ver si tú o tus contactos tienen conocidos trabajando en la futura empresa.


En definitiva, hemos entrado en una era en la que el desgastado término reputación toma una nueva dimensión social, poniendo en manos de todos la imagen de una organización y obligando a ésta a ser lo más honesta, justa y responsable posible.

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