Sin falsa modestia

Sobre el calificativo «señorona» y otras perlas que se dedican a mujeres de mi edad

27.03.2013 | 02:22
Sin falsa modestia
Sin falsa modestia

Esta semana me he enterado de cosas que no sabía acerca de mi misma. Yo creía que a estas alturas me conocía bastante bien; pues resulta que no. En un artículo se menciona que soy una señorona con un grupo de amigas señoronas que una vez inocentemente optamos a formar una junta directiva. La verdad, no se muy bien el significado de la palabra señorona. Si se refiere a tamaño, con respecto a mí podría ser, pues soy de buen tamaño, pero no a mis amigas, que tienen un tamaño más normal. Si se refiere a una mujer linajuda, ricachona, metomentodo, no creo merecer tal definición.


No soy linajuda, pertenezco a una familia importante por su afición a luchar y trabajar por la cultura, por la justicia social y por los demás, de la que me siento muy orgullosa, pero de aristocrático linaje no es. De riqueza poco, sólo tengo lo conseguido con mi trabajo y con el de mi marido que al no pertenecer ni a la política ni a la banca, es poco. Durante muchos años sólo me ocupé de mi familia y mi profesión. Cuando mis hijos crecieron y tuve menos ocupaciones fue cuando empecé a participar en asociaciones culturales porque consideré que tenía las condiciones necesarias para hacerlo, amplia preparación universitaria, conocimiento de varios idiomas, amor por la educación y la cultura, buena relaciones públicas, quizás suena presuntuoso pero es así y no me va la falsa modestia.


Así que si alguien sabe en qué consiste lo de señorona que me lo diga. Una vez una señora muy culta estuvo presente en una junta general que yo presidía, al terminar me dijo en inglés que yo había demostrado como siempre que era «every inch a lady», frase de una obra de Georges Bernard Shaw. Se refería a que había logrado apaciguar los ánimos sin perder la compostura como toda una señora. A lo mejor quería referirse a esto lo de señorona. En este caso me parece bien.


También me he enterado que me apunto a luchar por algo cuando hay dinero. Esto ya me produce profundas carcajadas porque todo el mundo que me conoce sabe que me apunto a todo por dinero. je, je. Desgraciada o afortunadamente para mí levanto mi mano para ofrecerme de voluntaria para casi todo lo que requiere un esfuerzo personal y que nunca está remunerado. No es que yo sea una asceta y no me vaya el dinero, me va y mucho y si me dieran dinero por algún trabajo lícito, lo aceptaría encantada, pero cuando hay dinero de por medio nadie me quiere, cuando es un voluntariado las ofertas me llueven y yo las acepto de corazón.


El mundo está tan necesitado de personas de buena voluntad que arrimen el hombro cuando es necesario y lo es casi siempre que una no se puede negar a participar. Cuando digo el mundo no me refiero a sitios lejanos, me refiero a nuestra misma ciudad, no hace falta ir más lejos. Hay ancianos medio abandonados que viven solos y nos necesitan. Niños con problemas de todo tipo que nos necesitan, para ayudarles con sus estudios o con sus vidas.


No hay nada más hermoso que la sonrisa de un niño cuando te ocupas de él, le enseñas, le escuchas, te proporciona más placer que ningún dinero podría darte. Hay personas de otros países que se han encontrado aquí en medio de la crisis y que nos necesitan, podemos ayudarles enseñándoles habilidades para que encuentren trabajo. Hay parroquias, asociaciones que se ocupan de dar comida a gente que la necesita, podemos cocinar para ellos, llevar productos para que puedan cocinar, ayudar a repartir la comida. Si hiciéramos algo de esto, no tendríamos tiempo para estar poniendo verde a todo el mundo, estaríamos ocupados y apreciaríamos lo mucho o poco que tenemos.


A mí siempre me asombra la afición de la gente para acumular riquezas que no les van a servir para nada, solo para ser el más rico del cementerio. Estoy de acuerdo que es agradable tener el dinero suficiente para vivir con comodidad pero más allá de eso, trabajar sin pausas para ser el primero en las listas de los más ricos no te va a dar la felicidad, al revés no te dejará un minuto para disfrutar.


Uno de estos días fue el día mundial de la poesía, hermoso día yo que soy hija y nieta de poetas me estoy dedicando a releer mis poemas favoritos y a soñar con ellos, desgraciadamente no tengo habilidades para escribirlos.


Creo que también se ha decidido dedicar un día a la felicidad, esto es más complicado, uno no puede ser feliz solo porque te digan que tienes que ser feliz en ese día pero quizás te ayude a reflexionar en que cosas te ayudan a ser más feliz y cambies un poco tus planteamientos de vida.


Llega la Semana Santa y todo el mundo se apresura a cambiar de lugar por unos días. Sería estupendo que intentáramos sacar partido a estos días sin ocuparnos de lo que hacen los demás, si a ti te gustan las procesiones, pues a verlas y no insultar a los otros porque no las ven. Si no eres partidario pues no las veas y respeta a los que las ven. Conduce con cuidado. Ocúpate de tu familia, habla con tus hijos, aprende a conocerlos.


Bueno, estoy un poco preocupada me doy cuenta de que me estoy volviendo Doña consejos, labor completamente inútil pues nadie sigue jamás los consejos que le dan, la primera yo. Pero para mí es como pensar en voz alta, quizás si yo misma siguiera mis consejos me iría mejor. Voy a terminar deseando a todos mis lectores felices vacaciones.

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